Prensa

Nuevo compilado

El 18 de junio salió a la venta América, compilado que reúne canciones de los tres últimos discos de la banda.

El mismo se puede conseguir en todas las disquerías a precio amigable.

El diseño estuvo a cargo de los amigos de Qkstudio.

01 Moneda corriente
02 Cristal
03 Un dia perfecto
04 Aire
05 Melancolía
06 El corazón sobre todo
07 Ella dijo
08 Un show
09 200 monos
10 America
11 Tanta gente
12 Electricos duendes
13 Jardines secos
14 Ardimos

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Nota en suplemento Asterisco

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Tapa suple Asterisco

Nota Entrevista

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Entrevista en Vuenosairez

La banda platense se prepara para su presentación doble en Niceto Club este fin de semana. De paso, nos colamos en un ensayo para ir precalentando en la espera a los shows que se vienen.

¿Cómo perciben hoy, viéndolo retrospectivamente, su primer álbum “Extraño Lugar” (1996)? ¿Qué cambió en Los Estelares 14 años después?
Con admiración, fue un trabajo intensivo el de nuestro primer disco, lleno de inspiración y atrevimientos musicales, prueba y error, frescura, sabíamos que estábamos abordando una instancia muy importante. El primer escalon de la trayectoria estelar. Hoy lo disfuto y lo extraño. Todos hemos crecido.

Mencionaste alguna vez que “la claridad de Los Beatles nos une a todos” (a la banda). ¿A qué te referís?
Todos escuchamos mucho a los Beatles, ahora nuevamente remasterizados! Son un compilado de la canción rock pop, una verdadera biblia, aprendimos con sus discos.

(…)

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Grabamos El Aguijón

Para el segundo disco homenaje a los Fabulosos Cadillacs que saldrá en poco tiempo más.

Lo grabamos en el estudio El Pie con Sebastián Perkal y producción de la banda.

Les mostramos un pequeño video como adelanto:

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La vida en detalle

Consumada la conquista interior, con un puñado de melodías instaladas en el imaginario colectivo, el grupo nacido en nuestra ciudad se prepara para cruzar otras fronteras. En charla abierta con el Joven, Manuel Moretti proyecta, evalúa, repasa y revela cómo es encabezar una de las mejores bandas de rock cancionero del país

Por ahora, sobre las tablas predominan el enfoque poderoso y la cosecha reciente: “tocamos todas canciones nuevas grabadas en los últimos discos -por más que algunas yo las haya compuesto en otras épocas-” aclara Manuel. De cualquier modo, tanto antes como ahora, el repertorio de Estelares rinde tributo con herramientas nobles -guitarras políglotas, estribillos masivos, bajos sofisticados y austeros, un baterista como Carlos Sánchez que no se permite excesos-, a los santos patronos de la canción de todos los tiempos. Una lista que en el ámbito internacional debería incluir, según Moretti, a “Elvis, los Beatles, Dylan, Rolling Stones, Neil Young, Grateful Dead, Eduardo Mateo y Joao Gilberto”, y en el nacional a “Spinetta, García, Abuelo, Nebbia, Manal, Pappo, Fito y Calamaro”.

A cuatro décadas de la despedida de los alquimistas de Liverpool, el cantante piensa que “la canción popular sigue siendo tan buena como siempre, y no podemos negar que su mundo abarca un abanico gigante. Pero los Beatles fueron, sí, la cúspide de ese universo, una cima no alcanzada nuevamente por banda de rock alguna”.

Puesto en el juego de considerar cuál de sus discos aportaría más temas a un hipotético “grandes éxitos” de Estelares, Moretti admite que “‘Sistema nervioso central’ es el disco que tiene las canciones de más alta rotación radial de toda nuestra carrera”, pero se pronuncia por un ranking personal casi totalmente al margen: “hoy por hoy, mi ‘top 5′ es ‘Moneda corriente’, ‘Estrella’, ‘Un viaje a Irlanda’, ‘Campanas’ y ‘America’”.

Con cinco álbumes en las valijas (“Extraño lugar” -1996-, “Amantes suicidas” -’98-, “Ardimos” -’03-, “SNC” -’06- y “Una temporada en el amor” -’09-), esquivar los riesgos de la repetición puede ser una tarea ardua para el artista inquieto. Manuel subraya que “todo el tiempo intentamos manejarnos por terrenos novedosos, tanto en las letras como en lo musical; ‘Ardimos’, es muy diferente a ‘Sistema nervioso central’, y éste es muy distinto de ‘Una temporada en el amor’”.
(…)

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Nota en Rolling Stone: mágico corazón radiofónico

Un paranoico sube a un taxi. el tachero le pregunta a donde lo lleva. el paranoico le dice: “No te hagás el boludo que vos sabés bien adónde voy”. Fin del chiste. Los comensales se ríen. Mientras corto un pedazo de carne y alguien me sirve un poco más de vino, me pregunto quién inventará los chistes. No los chistes que pueden salir de los libretistas de humor, los que se representan en la televisión o en el teatro de revistas, sino los chistes callejeros, esos chistes cuzcos o cimarrones que parecen no tener dueño. Un amigo se jactaba de haber inventado un chiste y de haberlo puesto a circular en un cumpleaños. Al año exacto, me dijo, un desconocido, en otra reunión, le contó su chiste. Mi amigo se emocionó. ¿Pasará lo mismo con las canciones? Más allá de SADAIC y los derechos de autor, ¿no será emocionante escuchar que alguien cante una canción desconocida -para él- y que uno sea el autor? ¿No sería genial no tener que vivir de las canciones y sí vivir en las canciones?

Comiendo a mi izquierda tengo a un compositor. Su nombre es Manuel Moretti y es el líder de un grupo que se llama Estelares. Parece un nombre propicio también para una murga: Los Estelares del Club Bristol o para un grupo de cumbia. Moretti me contó que se le ocurrió el nombre porque quería algo bien popular, algo para contrarrestar el efecto grunge de los años en que Los Estelitas -como él les dice- empezaron a rodar. Desde que lo conocí, Moretti me hizo conocer dos cosas: sus canciones y sus amigos. Pablo Strozza, un periodista de rock, me dijo una vez que lo que muestra la vigencia de un grupo es que pueda tocar los temas viejos y hacerlos sonar actuales. Estelares tiene eso; pienso en el genial “La remera”, del disco debut. O “El corazón sobre todo”, del segundo disco (regrabada años después en el álbum de quiebre: Sistema nervioso central). Pero Moretti posee un tesoro superior: conserva los mismos amigos de las épocas duras, aquella de los saltos de trabajo y de las incertidumbres vitales y psíquicas. Los que lo ayudaron con casa, comida y afecto y lo blindaron para que pudiera hacer los estribillos de esas canciones inolvidables que te sacan el día para adelante, que aderezan el último whisky de la noche y que te convierten -sin salir de tu casa- en el héroe de tu propia retrospectiva. La canción crece en la mente de un compositor, pero se instala en el pecho de los que la escuchamos y la tarareamos, con un sentimiento eléctrico parecido al amor. Y algo de eso hay en torno de esta mesa donde estamos comiendo un asado perfecto. El lugar se llama El Rincón, queda en Villa Elisa. El parrillero y dueño de casa -una casa con diez pinos, con mucho pasto y rodeada de otras pequeñas casitas desperdigadas en medio de un bosque- se llama Juan Martínez Zuviría y es una pena que Juan José Saer -un gran escritor, famoso por su pasión al describir fenomenológicamente el rito del asado- se haya muerto sin conocerlo, sin poder probar esto que estamos comiendo. “El asado que hago es así de sencillo”, me dice Juan. “se hace lentamente y con bastante fuego”. El tipo tampocole pone firuletes a la cosa. Saca la carne o el chorizode la parrilla y la pone sobre una tabla de maderadonde todos cortamos y comemos. No hay platos individuales, no hay ensaladas para tranquilizar a las buenas conciencias. Hay carne, pan y vino. Y a la carne se la caranchea como al pescado. Mirándolo a Juan pienso que alguien tendría que escribir un ensayo sobre estas personas a las que conocemos de golpe y que, por esos misterios insondables de la empatía, al rato ya nos parecen amigos desde hace mucho. Puede ser que el vino que tomamos ayude. El vino es la puntuación del asado. Además de Juan, está el Pato Ragadale, un locutor que solía ponerle voz con un falsete mexicano a ese delirio que se llamó Televisión abierta, ¿se acuerdan? Y Nacho -primo de Juan- y Ricardo o “Richard”, un periodista que escribió un libro sobre Estela de Carlotto. La conversación salta de temas, como un CD rayado. Yo les digo que, ahora, me parece que lo mejor que hizo Charly García fue Sui Generis. Consigo una reprobación general. Arremeto: les digo que el último disco de Sui es un oráculo, que Charly se anticipó a la guerra por la Ley de Medios. “¿No escucharon cuando canta «tendremos un hijo si quiere venir, muchos desayunos y ningún Clarín»?” Todos se sirven más vino. Se empieza a discutir si Cappa debería o no haber perdonado a De Federico que, según dice Moretti, quiere volver a Huracán porque lo tienen colgado en Brasil. El tema es importante porque Moretti, cuando habla de fútbol, se pone muy serio. El jugó en inferiores en Junín y siempre repite que podría haber sido un gran futbolista, si se hubiera puesto las pilas. “Yo tenía ubicación en la cancha, sabía cómo dosificar el juego.” Por lo que dice, parece que jugaba en el medio, como un cinco. “Era más un ocho -me corrige-, más ofensivo”. Una vez, cuando me contó cómo fue el despegue de Estelares de un grupo de culto a un grupo popular, me dijo que Juanchi Baleirón -el productor de Sistema nervioso central- le dijo que escribiera las canciones con estribillos, que las volviera hits, que él intuía que la música de Moretti tenía eso en potencia. “Entonces pensé que no quería que me volviera a pasar lo que me pasó con el fútbol, no quería perder el tren otra vez y me puse a componer para dar todo.” (…)

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Moretti & Minimal – Viva la diferencia

Sobre el escenario Ariel Minimal y Manuel Moretti tienen estilos diferentes. Uno tiende a la extroversión; el otro, al encierro. Uno bromea y se trenza con el público. El otro, se trenza consigo mismo. Se trata de dos tipos muy diferentes, de dos músicos distintos, de cantantes cada uno con su timbre, con su voz. A pesar de las diferencias, cuando esos mundos se juntan, no desentonan en absoluto. Al contrario, con Moretti y Minimal sobre las tablas, se produce una extraña comunión.

Debajo del escenario las cosas no varían mucho. Es un miércoles de verano en el barrio de Boedo. Los músicos toman mate, charlan, tocan “La distancia”, el tema de Roberto Carlos. No han ensayado juntos más de 4 veces, pero hay algo en ellos que funciona naturalmente. No necesitan palabras. Termina la entrevista y, sin decir nada, agarran las guitarras y se ponen a tocar.

Los dos han recorrido un largo camino. Minimal integró Los Fabulosos Cadillacs. Trabajó con Litto Nebia y en los ’90 fundó dos bandas. Primero fue Martes Menta, que junto con grupos como Babasónicos y Juana la Loca formó parte de la llamada “movida sónica”. Después creó Pez, con quién editó ya una docena de discos. Además, lanzó dos álbumes solista y una maravillosa colaboración con Flopa Lestani y Mariano Esain.

Moretti creció con Nino Bravo, Leonardo Favio y Roberto Carlos de fondo. Su primera banda se llamó Licuados Corazones y para principios de los ’90 había formado la segunda, Peregrinos. Aquel grupo duró menos de un año, pero pronto adquirió la categoría de mito. Luego vino Estelares, con quien Moretti lleva 15 años y 6 álbumes. En 2003 editó La mañana del aviador, una suerte de diario íntimo musical grabado con su porta estudio.
Fue el periodista Alejandro Lingenti, un amigo en común, el que les insistió para que hicieran algo juntos. “A él le gustan el trabajo de Ariel y mis canciones”, dice Moretti. “Hace un año intentó juntarnos, pero aquella vez no coincidieron los tiempos. Hoy sí y aquí estamos”.

¿Recuerdan cuándo se conocieron?
MORETTI: Recuerdo que alguna vez nos cruzamos en La Plata en la época de Martes Menta. Después, algunas cosas de los primeros discos de Pez me resultaron naturales por la relación que yo tenía con el rock nacional y con bandas como Color Humano y La Pesada… Además, en algún momento tuvimos una manager en común… Cuando escucho Pez y las canciones de Ariel yo siento el amor y el cariño que le tengo al rock nacional. A mí me viene así directamente. Para mí Pez suena como un seleccionado de cosas que me encantan del rock argentino.

¿Y vos Ariel, qué recordás?
MINIMAL: Yo me acuerdo de que en la época de Martes Menta nos cruzábamos con Peregrinos en La Plata. Me acuerdo de que una vez estuve en la fila de SADAIC atrás de Manuel. Él llenaba la planilla de intérprete y yo admiraba la situación porque soy malísimo con ese tipo de trámites.

Recién Manuel hablaba de “rock nacional”, ¿sienten que vienen de una misma tradición?
ARIEL: Yo tomo rock nacional como un todo…

En realidad primero debería preguntarles si creen que existe eso que se llama “rock nacional”.
MINIMAL: Sí. Por suerte el rock argentino surgió con la identidad suficiente… Al principio estaba Manal, por ejemplo, que tenía mucha potencia. De ese rock, que era súper argentino, pasaron cuarentipico de años y eso sigue existiendo y se ha ramificado.
MORETTI: Yo me eduqué con Manal, Almendra, La máquina de hacer pájaros, Color Humano, Miguel Abuelo…. Vengo de ahí, pero también tengo una influencia de los románticos: Roberto Carlos, Nino Bravo, Leonardo Favio.

Es cierto, pero me parece que Ariel también tiene un costado melódico o “romántico”.
MINIMAL: Sí, a mí me gusta. Yo siempre estuve amparado por el ruido de Pez, pero me parece que cuando toco solo con la acústica surge ese lado. Yo crecí escuchando a María Martha Serra Lima y el trío Los Panchos, a Roberto Carlos, a Joan Manuel Serrat, a Mercedes Sosa… Tuve suerte porque no sé si de grande me hubiera puesto a escuchar esas cosas.
MORETTI: Son cosas que yo sigo eligiendo.
MINIMAL: Sí, ¡ni hablar!. Lo que digo es que a los 15, cuandos sos rebelde y hay un tire y afloje con los adultos no escuchás esa música. Por suerte la volvés a agarrar de grande… (…)

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Canciones estelares en las canchas de fútbol

Muchas hinchadas de Argentina están cantando con la melodía de “Ella dijo”. De algunas tenemos los videos, y acá te los mostramos.

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Nota a Manuel y reseña del disco en revista Métrica

Vía correo electrónico, Manuel Moretti, líder de la banda, “habló” con Métrica de la poesía, los prejuicios rockeros, el dream team del rock argentino y la gestación de sus discos.

¿Qué discos o artistas provocaron en ustedes el deseo de formar parte de una banda de rock?
No se si quise formar una banda de rock en principio, se me fue imponiendo. Quizás fue una reacción catártica de mi sensibilidad ya afectada por cierto en aquellos años iniciáticos por problemas personales y drogas y porque artistas como Spinetta, Beatles, Roberto Carlos, Lou Reed, Bowie, Miguel Abuelo, Nino Bravo, Charly García entre otros muchos machacaban mi centro neurálgico.

En los últimos discos de Estelares hubo invitados de renombre que colaboraron en canciones, ¿con qué otro músico del rock argentino te gustaría grabar un tema y por qué?
Soy un devoto de los cantantes populares, de los buenos intérpretes. Quiero grabar por razones obvias, fundacionales te diría con Luis Spinetta y Charly García y le sumo León Gieco, podría enumerarte unos cuantos mas de varios géneros musicales incluso, pero me quedo con estos tres.

En muchos temas (“Súper Acción”, “Campanas”) se nota que utilizás un método a la hora de elaborar las letras, uniendo imágenes con la destreza necesaria para que en su sucesión adquieran cierta intensidad poética; el título del disco parece aludir a Rimbaud: ¿sos un lector de poesía?, en caso de serlo, ¿qué poetas o escritores marcaron tu forma de elaborar las letras de la banda?
Una temporada en el infierno fue mi libro de cabecera hacia el final de mi adolescencia. “Es necesario ser absolutamente moderno” escribió alguna vez y trato de informarme lo más que mi débil voluntad soporta, de todas formas son muchos años dedicados a la manifestación sensible, cine-literatura-poesía-música-plásticos-bailarines, ¿cuantas cosas más podría enumerar? Quizás la mas importante es la observación (consciente o inconsciente, dijera Charly en inconsciente colectivo)

¿Por qué razón la banda no editó discos entre 1998 y 2003?, ¿se replantearon desintegrarse? (un espacio un tanto extenso si tenemos en cuenta la periodicidad con que lo hicieron antes y después)
Fue una época como de revisión y encierro, tocamos 4 o 5 veces a lo largo de 1999 Me/nos encerramos a componer y hacia el final del 1999 yo quería cambiar, irme de La Plata, buscar un productor artístico, no quería ser mas la banda y compositor de culto, mis canciones gustaban mucho a especialistas pero yo seguía encerrado en una habitación de 3 x 3 , era la hora de salir al campo de juego y con Víctor decidimos mostrarle el material a Juanchi , a Baleiron le gusto mucho el material y lo que iba a ser un demo termino siendo un disco que tardo ( por muchas circunstancias) tres años en ver la luz. Empezamos a trabajar en diciembre del 2000 y el disco salió en noviembre de 2003.Creo que nunca pensamos en separarnos aunque la ansiedad que genero la tardanza de la edición del disco me disparo a “editar” un cdr con mis demos llamado La mañana del aviador.

Un clásico en el movimiento del rock es que cuando una banda under alcanza cierta popularidad comienza a tener conflictos con su público original o incluso con el éxito mismo, ¿a ustedes y sus seguidores cómo les pegó la masividad y de qué manera la manejaron?
Un clásico prejuicio del rock es que popularidad es igual a basura. Santa idiotez adolescente: ¿que decimos de la masividad de The Beatles? La buena música esta hecha para ser escuchada por la mayor cantidad de gente posible. Si nosotros hacemos buena música pues que la escuchen hasta los mirlos!!!! (sic).

Por vicios de la crítica de rock se suele aglutinar bajo diferentes entelequias a diversas bandas de rock (ejemplo: “rock barrial”, “nuevo rock argentino” en los 90’) que supuestamente tienen algo en común, ¿hay artistas de la escena actual con los que de alguna forma se sientan hermanados a la hora de encarar el modo de hacer música?
Me parece que lo único que te iguala al respecto es la participación de los mismos valores estéticos, quiero decir no tocamos Atahualpa pero es probable que a los Pez, como a los Killers Burritos (que tampoco lo tocan) les guste tanto como a nosotros. (…)

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Manuel Moretti, entre el amor y la melancolía

“Yo lo único que se es mirar” dice Manuel Moretti, cantante de Estelares y merecedor de unas cuantas aposiciones más: cinéfilo, tanguero, boxeador de la música, melancólico, observador. Hombre de versos e imágenes, el frontman de esta banda que alcanzó la fama con Sistema nervioso central pero la madurez con Una temporada en el amor está en un momento clave.

Su disco fue reeditado con dos temas nuevos (“Madagascar” y “Línea D”), él se está presentando todos los jueves de febrero en Ultrabar con Ariel Minimal y proyectó el corto de “Pato” Ragadale Una temporada en el estudio, un documento de la grabación del último álbum, desde que se crearon las bases, pasando por las guitarras, hasta la intervención de los invitados (como Fito Páez, en ese vals gris llamado “Autobuses”). “Hacer ese corto fue un enorme placer, porque es el registro de lo que este disco significó para nosotros y además estuvo a cargo de un gran amigo como Pato”, expresa Manuel.

Llevo conmigo fotografías sin revelar

La frase de ahí arriba es de un tema de Mi Pequeña Muerte, pero Moretti bien podría haberla escrito. Gran parte de las canciones de Estelares trabajan sobre esa obsesión del cantante por la contemplación, verbo clave en sus temas, del que se desprenden imágenes como un “jardín luxemburgués” (en, justamente, “Luxemburgués”) o “mil abejas en el jardín” (en “Mil abejas”, esa canción de cuna á la “No Surprises” que Moretti le dedicó a su hija). Pero el hincapié en las fotos (las del placard, las de Uruguay) no es casual y Manuel lo explica: “Siempre me fascinaron los buenos boxeadores y los buenos escritores, porque lo que tienen en común es la manera de mirar. Por eso, a algunas canciones las veo, se me arman imágenes en la cabeza, como fue el caso de ?Superacción?”. Por eso, también, los ojos aparecen tanto en sus composiciones: “Ella limpió mis ojos, los sacó del olvido” canta en “Las luces del sueño”. Y así, puede seguir videando.

Las fotos, a su vez, no solo se le arman a Moretti en la mente de manera imaginativa sino que también las toma de puntos geográficos reales que nos empujan a la tierra: Junín, calle Anchorena, el Tinto bar, Traslasierra, Cosquín y la lista sigue. “Me gusta ubicar las sensaciones. Los lugares aparecen en mí porque ponen en el plano terrenal el mundo de las sensaciones y eso hace que me pierda menos. Las frases etéreas me angustian. Yo todo lo que veo lo narro”, explica. (…)

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