Moretti & Minimal – Viva la diferencia
Sobre el escenario Ariel Minimal y Manuel Moretti tienen estilos diferentes. Uno tiende a la extroversión; el otro, al encierro. Uno bromea y se trenza con el público. El otro, se trenza consigo mismo. Se trata de dos tipos muy diferentes, de dos músicos distintos, de cantantes cada uno con su timbre, con su voz. A pesar de las diferencias, cuando esos mundos se juntan, no desentonan en absoluto. Al contrario, con Moretti y Minimal sobre las tablas, se produce una extraña comunión.
Debajo del escenario las cosas no varían mucho. Es un miércoles de verano en el barrio de Boedo. Los músicos toman mate, charlan, tocan “La distancia”, el tema de Roberto Carlos. No han ensayado juntos más de 4 veces, pero hay algo en ellos que funciona naturalmente. No necesitan palabras. Termina la entrevista y, sin decir nada, agarran las guitarras y se ponen a tocar.
Los dos han recorrido un largo camino. Minimal integró Los Fabulosos Cadillacs. Trabajó con Litto Nebia y en los ’90 fundó dos bandas. Primero fue Martes Menta, que junto con grupos como Babasónicos y Juana la Loca formó parte de la llamada “movida sónica”. Después creó Pez, con quién editó ya una docena de discos. Además, lanzó dos álbumes solista y una maravillosa colaboración con Flopa Lestani y Mariano Esain.
Moretti creció con Nino Bravo, Leonardo Favio y Roberto Carlos de fondo. Su primera banda se llamó Licuados Corazones y para principios de los ’90 había formado la segunda, Peregrinos. Aquel grupo duró menos de un año, pero pronto adquirió la categoría de mito. Luego vino Estelares, con quien Moretti lleva 15 años y 6 álbumes. En 2003 editó La mañana del aviador, una suerte de diario íntimo musical grabado con su porta estudio.
Fue el periodista Alejandro Lingenti, un amigo en común, el que les insistió para que hicieran algo juntos. “A él le gustan el trabajo de Ariel y mis canciones”, dice Moretti. “Hace un año intentó juntarnos, pero aquella vez no coincidieron los tiempos. Hoy sí y aquí estamos”.
¿Recuerdan cuándo se conocieron?
MORETTI: Recuerdo que alguna vez nos cruzamos en La Plata en la época de Martes Menta. Después, algunas cosas de los primeros discos de Pez me resultaron naturales por la relación que yo tenía con el rock nacional y con bandas como Color Humano y La Pesada… Además, en algún momento tuvimos una manager en común… Cuando escucho Pez y las canciones de Ariel yo siento el amor y el cariño que le tengo al rock nacional. A mí me viene así directamente. Para mí Pez suena como un seleccionado de cosas que me encantan del rock argentino.
¿Y vos Ariel, qué recordás?
MINIMAL: Yo me acuerdo de que en la época de Martes Menta nos cruzábamos con Peregrinos en La Plata. Me acuerdo de que una vez estuve en la fila de SADAIC atrás de Manuel. Él llenaba la planilla de intérprete y yo admiraba la situación porque soy malísimo con ese tipo de trámites.
Recién Manuel hablaba de “rock nacional”, ¿sienten que vienen de una misma tradición?
ARIEL: Yo tomo rock nacional como un todo…
En realidad primero debería preguntarles si creen que existe eso que se llama “rock nacional”.
MINIMAL: Sí. Por suerte el rock argentino surgió con la identidad suficiente… Al principio estaba Manal, por ejemplo, que tenía mucha potencia. De ese rock, que era súper argentino, pasaron cuarentipico de años y eso sigue existiendo y se ha ramificado.
MORETTI: Yo me eduqué con Manal, Almendra, La máquina de hacer pájaros, Color Humano, Miguel Abuelo…. Vengo de ahí, pero también tengo una influencia de los románticos: Roberto Carlos, Nino Bravo, Leonardo Favio.
Es cierto, pero me parece que Ariel también tiene un costado melódico o “romántico”.
MINIMAL: Sí, a mí me gusta. Yo siempre estuve amparado por el ruido de Pez, pero me parece que cuando toco solo con la acústica surge ese lado. Yo crecí escuchando a María Martha Serra Lima y el trío Los Panchos, a Roberto Carlos, a Joan Manuel Serrat, a Mercedes Sosa… Tuve suerte porque no sé si de grande me hubiera puesto a escuchar esas cosas.
MORETTI: Son cosas que yo sigo eligiendo.
MINIMAL: Sí, ¡ni hablar!. Lo que digo es que a los 15, cuandos sos rebelde y hay un tire y afloje con los adultos no escuchás esa música. Por suerte la volvés a agarrar de grande…
Me parece que en los dos también hay un costado tanguero. ¿Ustedes lo sienten así?
MINIMAL: Yo veo tango en algunas cosas de Manuel.
¿Y en vos?
MINIMAL: Sí, también, pero es algo bizarro, muy deforme, sin ningún tipo de respeto. No sé si el tango es tan formal con respecto a sus formas, pero el folclore sí… Yo hago mil cosas de raíz folclórica y no sé bien qué ritmo estoy tocando.. Es algo que estuvo dando vueltas toda mi vida, viene de escuchar zambas en la radio del taxista o de chico, con el profesor de guitarra…
MORETTI: A veces lo escucho a Ariel y escucho folclore. Me parece que en Hoy, el disco más acústico de Pez, su timbre tiene cosas de Baglietto. En mí, el folclore está menos incorporado, pero se mete en los compases ternarios que también son del tango, en canciones en 3 por 4 o 6 por 8 como “Campanas”, “Autobuses” o “Lagos del sur”. No se trata de algo planeado, es el inconsciente musical. Con el tango voy más direccionado.
El hecho de que hayan encarado una carrera solista, ¿tiene que ver con estas búsquedas musicales? ¿A qué se debe?
MINIMAL: No sé… A una cosa exhibicionista, a ese vértigo que te genera mostrar las canciones en su mínima expresión. En algún que otro caso también se debió a que necesitaba salir a laburar. En un show solista casi no tengo gastos, no tengo que repartir la guita. Millones de cosas me llevaron a mostrarme solito con una guitarra…
MORETTI: En mi caso tiene que ver con encontrarme con la canción –o mejor, con las canciones nuevas– de otra manera. Es como un ejercicio: tocar y ver por dónde ando. De hecho, no soy el mismo cantante que hace 7 años ni el mismo tipo que toca la viola (aunque en mi casa nunca toco). Está bueno cotejar todo eso. Además, a veces las canciones guardadas en el placard angustian. Estelares me ha liberado un montón, antes me desesperaba tener tantas canciones.
Tan lejos, tan cerca
La idea del ciclo M & M, que llevó a cabo todos los jueves de febrero en el Ultra Bar, era simple. Los músicos hacían un set de aproximadamente 45 minutos cada uno, después se subían juntos al escenario. A medida que avanzaban las presentaciones, sumaban nuevos temas. Hicieron “Campanas”, de Estelares, “Los lados B”, de Minimal, “El ente”, de Palo Pandolfo y “Naranjo en flor”, de los hermanos Expósito, entre otros. “Debemos celebrar las diferencias, los matices… Lo que nos reúne es la voluntad de compartir”, dice Minimal y Moretti agrega: “Me parece que los nuestros son universos diferentes, sin embargo, no nos resultan ajenos. En algún lado nos cruzamos. Formamos parte del rock nacional”.
Hablemos un poco del show. ¿Por qué eligieron hacer “Campanas” y “Los lados B”?
MORETTI: Yo elegí “Los lados B” porque me encanta la melodía, porque es la que más entendí y la que más fácil me salió cantar.
MINIMAL: Yo empecé a escuchar los últimos discos de Estelares en busca de una canción. Quería cantar “Cristal” o alguna de esas, pero Manuel me decía que hiciéramos otra. En el primer show escuché “Campanas” y me encantó.
¿Y, en el caso de “El ente”, de Palo Pandolfo?
MINIMAL: Se trata de una canción que me gusta… Estábamos buscando un imaginario en común, algo que no fuera un delirio…
MORETTI: Dijiste bien: “imaginario en común” y cuadró perfecto. Esa canción es hermosa y a la segunda vez que la tocamos ya estaba sonando.
MINIMAL: Fue súper natural. Nos gusta: tiene una cosa de tango, la escribió Palo y es hermosa. Podría haber sido otra, pero no tenemos charlas de seis horas para decidir cuál hacemos.
MORETTI: Al contrario. El otro día dijimos: “¿Vamos a nuestra infancia”, “Sí”, “¿Cuál?” “Cantares”, de Serrat y “La distancia”, de Roberto Carlos. En dos segundos lo teníamos resuelto.
MINIMAL: No hay mucho plan, salvo tocar canciones. Nos autoimpusimos un encuentro semanal antes del show y está bueno, tomamos mate, charlamos.
¿El hecho de estar sobre el escenario solos con la guitarra, los hace sentir más expuestos?
MORETTI: El otro día hablábamos de eso y acordábamos que a veces está buenísimo y a veces te querés bajar del escenario al quinto tema. Es una dinámica lógica de la guitarra y la voz. Por lo menos eso es lo que me ocurre a mí. A veces está buenísimo y otras veces me cuesta un poco más.
MINIMAL: A mí me pasa lo mismo. No deja de ser especial para mí tocar solo con una guitarra, pero siempre me siento más seguro con una banda detrás porque si yo fallo la banda puede seguir de algún modo.
¿En qué se puede traducir una falla?
MINIMAL: Yo me olvido las letras, los acordes, me disperso… A veces empiezo a chupar y me aflojo y me sale Guaraní de adentro, charlo y la gente la pasa re bien. Sin embargo estoy en pedo, hago y digo cualquier cosa. A veces es difícil lograr un equilibrio. El otro día me subí al escenario sin haber tomado nada, fue raro, no se puede salir a tocar como uno va al banco a pagar las cuentas.
MORETTI: Uno está solo (con la guitarra y la voz) sobre el escenario trabajando su lado sensible. Como no suelo hacer shows solistas no tengo demasiado ensayo, entonces mi problemática pasa por la inseguridad. Es completamente diferente la experiencia que te da estar tocando cuatro veces por semana con una banda, ahí yo puedo resolver las cosas dormido.
O sea que en vos la inseguridad está dada por la falta de ensayo.
MORETTI: Sí, pero por otro lado, está bueno no ensayar y lo que te genera la relación directa con la gente. En este tipo de shows el público es fundamental para mí. Si me devuelve conexión yo me suelto y me encuentro con otro Manuel. A veces pasan cosas buenísimas y a veces no. A veces decís: “¿cómo hago para levantarme de esto?” o “¿por qué no le puedo meter un gramo de emoción?”. La gente ni se entera, es un proceso absolutamente interno. El otro día me pasó con “Viaje a Irlanda”, terminé la canción por respeto y el público aplaudía contentísimo. Yo pensaba: “¿cómo aplauden esta porquería? Si yo canté para la mierda…”
¿Sienten que sobre el escenario se complementan de alguna manera?
MORETTI: El otro día me emocioné un poco. Me encantaron las cuatro canciones que hicimos juntos. Estuvo buenísimo y de verdad este cruce con Ariel significa un enriquecimiento para mí, que soy un tipo que tiende a encerrarse. Lo fundamental no es igualarnos sino buscar nuestras individualidades.
MINIMAL: Hay una comunión en el show. Nuestras diferencias en la interpretación (los timbres, las voces) están buenísimas… Eso es lo que le da color. Después, las canciones son canciones. A mí me gustan todas: las de él y las mías.
MORETTI: De eso se trata: el mundo de la canción es lo que guía mi vida, más allá de los amores reales u otro tipo de amores.
Revista La Mano
Por Flor Codagnone













