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Nota en suplemento Asterisco

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Tapa suple Asterisco

Nota Entrevista

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Entrevista en Vuenosairez

La banda platense se prepara para su presentación doble en Niceto Club este fin de semana. De paso, nos colamos en un ensayo para ir precalentando en la espera a los shows que se vienen.

¿Cómo perciben hoy, viéndolo retrospectivamente, su primer álbum “Extraño Lugar” (1996)? ¿Qué cambió en Los Estelares 14 años después?
Con admiración, fue un trabajo intensivo el de nuestro primer disco, lleno de inspiración y atrevimientos musicales, prueba y error, frescura, sabíamos que estábamos abordando una instancia muy importante. El primer escalon de la trayectoria estelar. Hoy lo disfuto y lo extraño. Todos hemos crecido.

Mencionaste alguna vez que “la claridad de Los Beatles nos une a todos” (a la banda). ¿A qué te referís?
Todos escuchamos mucho a los Beatles, ahora nuevamente remasterizados! Son un compilado de la canción rock pop, una verdadera biblia, aprendimos con sus discos.

(…)

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La vida en detalle

Consumada la conquista interior, con un puñado de melodías instaladas en el imaginario colectivo, el grupo nacido en nuestra ciudad se prepara para cruzar otras fronteras. En charla abierta con el Joven, Manuel Moretti proyecta, evalúa, repasa y revela cómo es encabezar una de las mejores bandas de rock cancionero del país

Por ahora, sobre las tablas predominan el enfoque poderoso y la cosecha reciente: “tocamos todas canciones nuevas grabadas en los últimos discos -por más que algunas yo las haya compuesto en otras épocas-” aclara Manuel. De cualquier modo, tanto antes como ahora, el repertorio de Estelares rinde tributo con herramientas nobles -guitarras políglotas, estribillos masivos, bajos sofisticados y austeros, un baterista como Carlos Sánchez que no se permite excesos-, a los santos patronos de la canción de todos los tiempos. Una lista que en el ámbito internacional debería incluir, según Moretti, a “Elvis, los Beatles, Dylan, Rolling Stones, Neil Young, Grateful Dead, Eduardo Mateo y Joao Gilberto”, y en el nacional a “Spinetta, García, Abuelo, Nebbia, Manal, Pappo, Fito y Calamaro”.

A cuatro décadas de la despedida de los alquimistas de Liverpool, el cantante piensa que “la canción popular sigue siendo tan buena como siempre, y no podemos negar que su mundo abarca un abanico gigante. Pero los Beatles fueron, sí, la cúspide de ese universo, una cima no alcanzada nuevamente por banda de rock alguna”.

Puesto en el juego de considerar cuál de sus discos aportaría más temas a un hipotético “grandes éxitos” de Estelares, Moretti admite que “‘Sistema nervioso central’ es el disco que tiene las canciones de más alta rotación radial de toda nuestra carrera”, pero se pronuncia por un ranking personal casi totalmente al margen: “hoy por hoy, mi ‘top 5′ es ‘Moneda corriente’, ‘Estrella’, ‘Un viaje a Irlanda’, ‘Campanas’ y ‘America’”.

Con cinco álbumes en las valijas (“Extraño lugar” -1996-, “Amantes suicidas” -’98-, “Ardimos” -’03-, “SNC” -’06- y “Una temporada en el amor” -’09-), esquivar los riesgos de la repetición puede ser una tarea ardua para el artista inquieto. Manuel subraya que “todo el tiempo intentamos manejarnos por terrenos novedosos, tanto en las letras como en lo musical; ‘Ardimos’, es muy diferente a ‘Sistema nervioso central’, y éste es muy distinto de ‘Una temporada en el amor’”.
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Nota a Manuel y reseña del disco en revista Métrica

Vía correo electrónico, Manuel Moretti, líder de la banda, “habló” con Métrica de la poesía, los prejuicios rockeros, el dream team del rock argentino y la gestación de sus discos.

¿Qué discos o artistas provocaron en ustedes el deseo de formar parte de una banda de rock?
No se si quise formar una banda de rock en principio, se me fue imponiendo. Quizás fue una reacción catártica de mi sensibilidad ya afectada por cierto en aquellos años iniciáticos por problemas personales y drogas y porque artistas como Spinetta, Beatles, Roberto Carlos, Lou Reed, Bowie, Miguel Abuelo, Nino Bravo, Charly García entre otros muchos machacaban mi centro neurálgico.

En los últimos discos de Estelares hubo invitados de renombre que colaboraron en canciones, ¿con qué otro músico del rock argentino te gustaría grabar un tema y por qué?
Soy un devoto de los cantantes populares, de los buenos intérpretes. Quiero grabar por razones obvias, fundacionales te diría con Luis Spinetta y Charly García y le sumo León Gieco, podría enumerarte unos cuantos mas de varios géneros musicales incluso, pero me quedo con estos tres.

En muchos temas (“Súper Acción”, “Campanas”) se nota que utilizás un método a la hora de elaborar las letras, uniendo imágenes con la destreza necesaria para que en su sucesión adquieran cierta intensidad poética; el título del disco parece aludir a Rimbaud: ¿sos un lector de poesía?, en caso de serlo, ¿qué poetas o escritores marcaron tu forma de elaborar las letras de la banda?
Una temporada en el infierno fue mi libro de cabecera hacia el final de mi adolescencia. “Es necesario ser absolutamente moderno” escribió alguna vez y trato de informarme lo más que mi débil voluntad soporta, de todas formas son muchos años dedicados a la manifestación sensible, cine-literatura-poesía-música-plásticos-bailarines, ¿cuantas cosas más podría enumerar? Quizás la mas importante es la observación (consciente o inconsciente, dijera Charly en inconsciente colectivo)

¿Por qué razón la banda no editó discos entre 1998 y 2003?, ¿se replantearon desintegrarse? (un espacio un tanto extenso si tenemos en cuenta la periodicidad con que lo hicieron antes y después)
Fue una época como de revisión y encierro, tocamos 4 o 5 veces a lo largo de 1999 Me/nos encerramos a componer y hacia el final del 1999 yo quería cambiar, irme de La Plata, buscar un productor artístico, no quería ser mas la banda y compositor de culto, mis canciones gustaban mucho a especialistas pero yo seguía encerrado en una habitación de 3 x 3 , era la hora de salir al campo de juego y con Víctor decidimos mostrarle el material a Juanchi , a Baleiron le gusto mucho el material y lo que iba a ser un demo termino siendo un disco que tardo ( por muchas circunstancias) tres años en ver la luz. Empezamos a trabajar en diciembre del 2000 y el disco salió en noviembre de 2003.Creo que nunca pensamos en separarnos aunque la ansiedad que genero la tardanza de la edición del disco me disparo a “editar” un cdr con mis demos llamado La mañana del aviador.

Un clásico en el movimiento del rock es que cuando una banda under alcanza cierta popularidad comienza a tener conflictos con su público original o incluso con el éxito mismo, ¿a ustedes y sus seguidores cómo les pegó la masividad y de qué manera la manejaron?
Un clásico prejuicio del rock es que popularidad es igual a basura. Santa idiotez adolescente: ¿que decimos de la masividad de The Beatles? La buena música esta hecha para ser escuchada por la mayor cantidad de gente posible. Si nosotros hacemos buena música pues que la escuchen hasta los mirlos!!!! (sic).

Por vicios de la crítica de rock se suele aglutinar bajo diferentes entelequias a diversas bandas de rock (ejemplo: “rock barrial”, “nuevo rock argentino” en los 90’) que supuestamente tienen algo en común, ¿hay artistas de la escena actual con los que de alguna forma se sientan hermanados a la hora de encarar el modo de hacer música?
Me parece que lo único que te iguala al respecto es la participación de los mismos valores estéticos, quiero decir no tocamos Atahualpa pero es probable que a los Pez, como a los Killers Burritos (que tampoco lo tocan) les guste tanto como a nosotros. (…)

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El rock tiene prejuicios con la palabra amor

Cuando creían que su momento nunca llegaría, Sistema nervioso central, su disco anterior, los acercó a la masividad. Fito, Mollo y Calamaro los elogian. Cómo un puñado de hits les cambió la vida. Estribillos, Nino Bravo y rock & roll.


Manuel Moretti, el cantante y líder de Estelares, agarró una guitarra por primera vez a los 21 años: “Estaba loco como una cabra, angustiado, con problemas familiares y de drogas. Corrió riesgo mi estructura afectiva, tenía una soledad muy grande más allá de las drogas, aunque probablemente una en especial me alteró el sistema nervioso. En el ’87 me fui de Buenos Aires a La Plata para limpiarme. La manera de volver a relacionarme, de a poco (me llevó un montón de años), como hombre social, fue encontrar la melodía y el verso. Empecé a escribir canciones y a todo el mundo le parecían buenísimas”, cuenta en un bar del Abasto. Ese “todo el mundo” incluía a Rocambole, que les hizo la tapa del primer disco (Extraño lugar), la Negra Poli y Skay, de Los Redondos. “Empezó a convertirse en una profesión. Y supe que nunca iba a dejar las canciones. Pero igual tuve miedo, pensaba si íbamos a lograr algo, a los 30 tenía la sensación de que se nos pasaba el tren…” (…)

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Entrevista a Victor

Hicimos un disco hermoso…. nos dice Víctor acerca de Una Temporada en el Amor, reciente edición de Estelares. ¿Cómo sobrevivir en el maintream sin perder la calidad de esas canciones hechas para perdurar que el grupo supo construir?


Con la edición de “Una temporada en el amor” Estelares atraviesa un momento crucial en su carrera. La banda, que recorrió el under desde los noventa, enfrenta un desafío interesante: mantener con su quinto disco la atención que generó con el notable y exitoso “Sistema nervioso central”. ¿Cómo sobrevivir en el maintream sin perder la calidad de esas canciones hechas para perdurar que el grupo supo construir? El guitarrista Victor Bertamoni (responsable directo del sonido de Estelares) es el encargado de darnos la respuesta y, de paso, revelarnos algunos de sus secretos como instrumentista en esta entrevista exclusiva. (…)

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Entrevista en Rolling Stone

Habla Manuel Moretti de Estelares
El cantante da cuenta de su fascinación por Leonardo Favio y reflexiona sobre la bohemia anacrónica.

La cuestión geográfica ocupa un lugar importante en la cabeza de Manuel Moretti, cantante y compositor de Estelares, que escribe, por ejemplo, “un avión recolector es la escena en esta función, calle Anchorena a eso de las 10″. La canción se llama “Melancolía” y forma parte de Una temporada en el amor, flamante sexto disco del grupo. Y aunque ahora vive en ese punto de Palermo, entre la muchedumbre de Pacífico y la high class de Libertador, tiene planeado alquilarse un bulo en el Abasto, el barrio que inspiró gran parte de su obra: “Quiero que sea un lugar de trabajo. Tengo cabeza de escritor y la geografía incide muchísimo, es mi cable a tierra”, asegura mientras explica su fascinación por esa parte de la ciudad. “Ese barrio conjuga gran parte de la personalidad de lo que yo siento como Buenos Aires. Empedrado, teatros independientes y la mística de que allí vivió Gardel. Siento la misma devoción extraña por los pueblitos del Uruguay, algo detenido antes del neoliberalismo.”
¿Moretti anacrónico? “Estoy feliz con vivir la época que me toca. Pero amo la bohemia y, cuando estoy aburrido, quisiera tener reuniones con poetas, escritores, directores de cine.” El amor por la bohemia no se contradice con la alta difusión radial que su grupo alcanzó con Sistema nervioso central (2006) y que ahora aspira a repetir: “Aunque da miedo y culpa, quiero seguir sonando en las radios. Laburamos pensando en que el disco anterior sonó mucho, y queremos estar a la altura. Antes no escribía estribillos. Tal vez porque algunas canciones son muy íntimas, como una carta con armonía y melodía, y sentía que no lo necesitaban”, explica. Cuando el narrador y poeta Fabián Casas lo escuchó cantando esas canciones con su guitarra, una noche en El Nacional, dijo: “Esto es Leonardo Favio”. Moretti lo cuenta orgulloso y feliz.
¿Cómo surgió tu fascinación por Favio?
Lo que más me interesa de Favio, como cineasta, es cómo logra traducir un mundo propio ligado con una cosa derivada del interior de la Argentina, cómo le pone lenguaje a un montón de situaciones muy cotidianas y que se relacionan con el encuentro y el desencuentro, con una época, con una representación social. Sus canciones más conocidas son muy representativas de mi temprana adolescencia: un montón de melodías que tienen que ver con el pop de los 70 en la Argentina y que me relacionan con mi propia formación. El nació en Mendoza….
¿Y cómo se relaciona eso con tu obra?
Viví hasta los 17 años en Junín, en el interior de la provincia de Buenos Aires, y eso aparece en canciones como “Superacción” o “Viaje a Irlanda”. Creo que esa iconografía me relaciona con Leonardo Favio. Hay muchas imágenes mías que están desprendidas de diversas épocas de mi lenguaje personal y testimonial. Yo me hago cargo completamente de la línea melódica, de la composición, de los versos. Leonardo, en este caso, funciona como mi álter ego. Pero hay una parte mía que es la más intimista, que Estelares retraduce en canción y la pone en los discos a través de Juanchi [Baleirón], y después sale a las radios.
¿Cuál es la mayor virtud de Juanchi como productor?
Sopesar toda la dinámica de la banda: ordenar y direccionar lo que Estelares da. Estamos más distendidos y metiéndonos en lugares nuevos todo el tiempo, dentro de nuestro mundo clásico. A él le gusta interactuar con grupos, como una especie de seudopsicólogo estético-musical. Saca lo mejor de nosotros y apelmaza la idiotez.
¿Sos tan melancólico como tus canciones?
Me parece que soy peor que mis canciones. La melancolía tiene que ver con mundos de pertenencia, obtenidos, imaginados o perdidos. No soy el melanco crónico, pero sí de un montón de sensaciones e imágenes, sentimientos que suelen ser esquivos por la dinámica social. La melancolía es psicoanalítica y tiene que ver con la carencia y el motor del deseo. Por eso, más que melanco, Estelares es épico.

Por Humphrey Inzillo
Rolling Stone

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“Favio sigue siendo el más grande”

El cantante y principal compositor de Estelares, Manuel Moretti, habla del nuevo disco del grupo, “Una temporada en el amor”. La imprescindible influencia del artista mendocino Leonardo Favio en la banda se advierte en nuevas canciones que prometen sonar en todos lados.

Prometen volver a Mendoza, al tiempo que confiesan su idolatría por Leonardo Favio. El regreso de la mejor canción melódica.

Manuel Moretti se anima a poner título a esta nota: “Larga vida a la canción popular”, aunque la frase también le gusta para un próximo disco de Estelares; como también le gustaba “El mundo de Leonardo Favio” para bautizar al flamante y quinto álbum de la banda, aunque finalmente le puso “Una temporada en el amor”.

Sí, así, no muy lejos de sus admirados Favio, Sandro, Nino Bravo y Roberto Carlos, con un conjunto de composiciones “de autor” que continúan la militancia cancionera de Moretti.

¿Pero se trata de un disco “romántico”? El cantante de Estelares lo desmitifica en este diálogo con Los Andes por e-mail: “La idea es la del amor como construcción, no como lo que básicamente se entiende por amor, que es amor de pareja. Hay amores tan o más bellos, como el amor filial, el amor a una profesión, el amor a los afectos mas íntimos”. (…)

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Tapa Diario de Rock De Garage

Manuel me recibe en un viejo primer piso de la calle Jean Joures, en el barrio del Abasto. Ya no vive en la zona, pero este depto hoy es el pretexto para regularizar sus rutinas de composición. El lugar en donde el cráneo de Estelares planeará el rumbo musical de los próximos años es amplio, aunque angosto y alargado. Habitación, cocina y un estar que se abre paso sobre uno de los extremos, con ventana a la calle que alimenta de luz el espacio. Todavía desamoblado, reposan sobre el piso de madera dos sillas y un reproductor de audio a estrenar. En este mismo lugar, como viene haciendo desde hace algunos días, Moretti recibe en plan de anfitrión a un puñado de periodistas para mostrar la última obra de Estelares; un poco para contar la experiencia y el sentido de esas canciones, y otro poco para asegurarse que lo que tiene entre manos es el mejor disco que haya hecho en su vida.
“El otro día me di cuenta que en realidad me volví mas constructivo”, dice Manuel, dejando que la luz de la ventana se estrelle contra sus anteojos. “El estar solo, o ser un narcisista, o un investigador, o un lunático, hace que a veces te importe todo un pito, ni siquiera metiéndote con el otro, incluso con uno mismo. La diferencia es que al estar mas contenido por mi profesión, por haberme convertido en padre, si te haces cargo del amor material, lo primero que te das cuenta es que ya no estas solo”.
Y si acá hay alguna verdad es que Manuel hoy esta menos solo que nunca: vive en pareja, tiene una hija de tres años, una banda respetada y un batallón de canciones que está a punto de explotar en el oído de miles de argentinos. Es por eso que en el presente de Moretti la palabra “amor” suena con tanta fuerza, no solo desde el título de su nuevo disco. “Una temporada en el amor” presupone un presente estable, un retiro placentero. “Pero en este disco no esta el amor de pareja”, explica él. “Es el amor como construcción, y eso también tiene que ver con uno de los temas que dice ‘Le di mi vida a las canciones y no me arrepiento’. Y eso es amor, ¿entendes?”.
Durante las próximas dos horas de entrevista, Manuel irá apretando play y stop, comentará las canciones, se levantará, irá a la cocina, cebará mate, fumará, mirará por la ventana y hasta se seguirá conmoviendo. Es que ahí, en ese precario CDR esta lo que pronto –diez días al realizarse esta entrevista- saldrá a la calle y dejará de ser tan suyo: sonará en el Ipod, la radio, la PC o el reproductor de un número impensado de personas.
“Me parece que lo que más nos contiene ahora es el oficio”, vuelve reflexivo. “Cuando haces lo que haces durante tantos años, y le pones lo que le pones, y además lo haces todo el tiempo, todos los fines de semana, te convertís en jugador de futbol, ¿entendes? Creo que tenemos oficio, que es otra cosa que el talento. Son dos libros diferentes. Vos podes tener talento y no querer hacerte cargo del oficio. El éxito y el oficio hacen que vos justamente desarrolles y mejores tu talento”.
Pero el talento ya existía… Pienso en canciones como “Cristal” o “Las luces del sueño”, que tienen más de quince años…
-Exactamente. Pero vos ahora tenes a la banda aceitada, reconociendo el lugar de cada uno; a un productor artístico que te suma y a una compañía que te pone como prioridad… Todo eso va haciendo una continuidad de laburo. En el caso de “Cristal”, el verso es del 91’, tiene otro tempo y yo le encontré un estribillo nuevo. Entonces es un poco de antes y un poco de ahora. Si vos me decís, cuando yo la escucho sin estribillo es linda, pero algo le falta. Me parece que quedó buenísima.
Durante buena parte de “Una temporada en el amor”, Estelares trabajó con viejas canciones de Manuel; algunas que vienen de la época de Peregrinos (su anterior proyecto) y otras que habían sido grabadas de manera íntima, en una portaestudio y que terminaron formando parte de su propio Salmón: ese registro tan espontáneo y caótico, por momentos oscuro y denso titulado “La mañana del aviador”. Casi un acto de justicia para un buen número de canciones que se perdieron en el registro precario de una década infame.
¿Cómo notas al Moretti compositor de los 90’ y al de ahora?
-Antes estaba mucho mas atravesado por una angustia personal, muy narcisista, de saber que tenía algo entre manos y no sabía cómo resolverlo. Sabía tirar material, componer mucho; de hecho sigo yendo para atrás porque considero que hay canciones que están buenísimas y todavía quiero grabar. Pero cuando esto se convierte en tu profesión, y te da de comer, y te levantas a la mañana para salir, o para componer, o para grabar, hay como un clic en la manera de entenderlo. Esto de venirme acá para componer con más regularidad tiene que ver con eso: yo siempre compuse mucho, pero estos últimos tres años solo grababa ideas, pero no podía componer.
Más allá del peso autoral de Moretti sobre la obra general de Estelares, hoy ya resulta evidente el rol de la banda en la construcción musical. Solo basta con recurrir al disco solista de Manuel o buscar en las viejas grabaciones de Peregrinos para ver cómo Estelares reconfiguró ese cristal en bruto que proviene del pulso creativo de su cantante. Es por eso que “Una temporada en el amor” es la muestra de un proceso en donde Estelares hace de Estelares, aún sin repetir fórmulas.
“La banda mejoró compositivamente, yo mejoré compositivamente, y le damos importancia a elementos que antes no le dábamos mucha bola”, dice Manuel. “Este disco tiene 4 o 5 temas que vienen del menemato, mas “Autobuses”, que son canciones muy cargadas. Están tocadas igual que como fueron compuestas, pero la banda las agarró y las hizo impresionantes, como para tocarlas ante cinco mil personas. Ese tipo de cosas es nada más y nada menos que una dinámica de laburo, del conocimiento de los palos, del conocimiento de los medios, de la gente. Te da alegría y tranquilidad… y en tipos como nosotros que nos importa un choto dormirnos en los laureles porque no nos interesa andar alardeando de lo que hicimos, te da seguridad para seguir trabajando”.
¿No estuvo la sombra de las canciones de Sistema Nervioso Central a la hora de crear nuevas?
-No… Vos fijate que en “Sistema Nervioso…” esta “Un día perfecto”, “Eléctricos duendes” y “Un Show”, en donde yo me pongo a jugar con historias. En cambio este disco es más testimonial, es más cargado: la angustia y la gravedad de Moretti, ¿entendes? Sistema nervioso estuvo bueno porque fue terminado, redondito… Este es un poco mas como una bomba de papas.
Erguido como uno de los últimos poetas populares salidos de la cesta nacional, Moretti hoy ya es firma con destino de hit asegurado (¡Hasta la versión tropical de “Ella dijo” interpretada por Miguel Ángel rompe records de descargas!). Sistema Nervioso Central explotó con un manojo de cortes y “Cristal”, aún sin el disco en la calle, se puso al tope de los rankings radiales. Un presente demasiado fértil para un bohemio existencialista que un día se cansó de servir cafés en bares de La Plata y decidió apostarle a sus canciones.
“Si, en mi caso fue una decisión. Una decisión limítrofe porque en el año 99’ no quería laburar más de la gastronomía; me quise hacer cargo de las canciones y sabía que había que salir de 32”, explica a la distancia. “Yo creo que la 32 es como un elástico, que a veces te lo chocas y te vuelve a tirar para adentro. Entonces en un momento determinado dije: La Plata me formó, me educó, me dio muchísima contención, me dio una tonelada de ideas, pero es momento de salir y me vine para acá. Estuve como tres años con algunos shows de Estelares, algunos shows solo, con el favor de un montón de amigos y músicos de acá que me cobijaron y me dieron incluso un estudio de grabación, en donde grabé “Ella dijo”, “Campanas”… Bastantes temas que después terminaron en Sistema Nervioso Central”.
“Yo creo que estuvo la intención de dejar de ser una banda de culto, por más que ser una banda de culto es precioso, pero quería que hubiera más orejas que se enteraran de lo que hacíamos. Y con el riesgo de que al hacerte popular piensen que te volviste un pelotudo”.
Mientras pasan los temas, con “Melancolía”, “Autobuses” o “Superacción”, Estelares demuestra la desglose de una fórmula de búsqueda musical, sin caer en un autoretrato: este disco resulta por momentos luminoso, denso (“cargado”, como le gusta decir a Manuel) y testimonial, con canciones que apilan méritos como para luchar el título honorario de corte. ¿Fórmula de canción letal? Algo así: una banda llena de ideas musicales (un Víctor Bertamoni inspiradísimo en las seis cuerdas y las bases de Pablo Silvera y Carlos Sánchez que se renuevan sobre cada track) y un Moretti cada vez más cercano a la canción popular. Después de todo, “El mundo de Leonardo Favio” –que parecía ser el título definitivo del álbum- no hubiese sido nada desubicado.
“Empecé a darme cuenta que los tipos que más admiraba y que más me emocionaban eran Leonardo Favio, Sandro…”, cuenta. “No te hablo de los que me han influenciado constructivamente como Spinetta, Miguel Abuelo, o los tangueros. Pero me di cuenta que los tipos que mas me gustaban eran los cantantes populares”.
Después de “Sistema Nervioso Central” como un paquete certero e infalible para cualquier ranking de FM, el trabajo del perico Juanchi Baleirón parece ser la tuerca definitiva en el acabado musical de Estelares. “Juanchi abre la oreja, presta atención y después sí hace comentarios. El tiene su concepto, pero labura con tus ideas. Entonces terminamos todos bastante involucrados y resolviendo, formando parte de todo. Es un laburo de los cinco, pero con la capitanía de Juanchi. A los primeros que les muestro material es a Juanchi y a Víctor, para después arrancar”.
“En una banda en donde hay un autor muy fuerte, un productor no puede ir en contra de él porque se queda fuera del disco. ¿No me va a dejar grabar las canciones que mas me gustan? No tiene sentido…”, dice Manuel.
¿Se puede pensar hoy un disco de Estelares sin Juanchi?
-Si, yo creo que si. Hasta ahora hemos estado muy bien, pero seguramente llegue el momento de laburar sin Juanchi. Incluso hasta por aventura de banda, como aprendizaje. Es probable que en algún momento queramos hacer nuestro propio ejercicio de producción. Aunque nosotros lo hicimos en nuestros dos primer discos, que son muy buenos, super hippies…
¿Se buscó un equilibrio entre las canciones más densas y más luminosas en este disco?
-Creo que todas las canciones de Estelares son luminosas… En realidad se impusieron las canciones de más peso autoral. Después la banda obviamente las puso ahí. “Superacción”, por ejemplo, le gustaba a Víctor y a Pali desde hace un montón, desde “La Mañana del aviador”, y bueno, ahí esta. Es breve, es pseudo oscura… Pero no creo que busquemos el equilibrio. Sí es cierto que queríamos canciones con bit más como “Cristal” y “Melancolia”. En realidad se forma todo a través de la personalidad de las canciones, porque hasta ahí llega la figura del fútbol: vos tenes un equipo y los titulares se van ganando el puesto.
Alguna vez dijiste que las canciones te habían salvado la vida. Hoy las canciones te están haciendo vivir como siempre quisiste…
-Me sostienen. Es componer y aprender a grabar canciones. Eso es lo que me sostiene. Yo creo que me salvaron la vida porque fue uno de los lenguajes que me relacionó con la cultura, con lo social. Yo empecé con esto porque estaba mas loco que una cabra y de a poco todo fue tomando su carril hasta que se convirtió en profesión. Pero no arrancó como profesión, arrancó como salvataje; algo catártico, acción y reacción. Así empecé cuando tenía 21 años. Después decido que empiece a ser mi profesión cuando me doy cuenta que me salían canciones y que a la gente algo le gustaban.
Y esas canciones hoy posicionan a Estelares como una de esas bandas nacionales capaces de entrar en el oído de cualquiera: desde tu abuela hasta tu hija, aunque detrás de esa melodía contagiosa se encarne un dolor existencialista o una lucha maldita en contra de la melancolía.
“Me parece que este disco tiene que ver con un lugar en la construcción, porque el amor es tanto lo bueno que te puede dar, como el amor que enseña, que te forma y que es cruento. El amor que sana y el amor que mata”, dice Moretti. “Me parece que esta temporada es del amor, de la construcción, de esperanza, de creer en algo. Creer que si uno intenta construir, se puede”.

Juan Barberis
De Garage

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Estelares tapa del SI! de Clarín

“Estamos al servicio de la canción”

Manuel Moretti habla del cumple de quince de su banda, que festeja con nuevo disco: “Una temporada en el amor” y torta para la ocasión. Bonus track: mirá el video de Cristal y más fotos de Estelares.

¿Cumplimos quince años?”. A Manuel Moretti no le importan demasiado los aniversarios. Si no, más bien, que ahora están sacando un nuevo disco (Una temporada en el amor). Y que, en el marco quinceañero de su banda, se mantienen juntos, cosechan pequeños & grandes éxitos, disfrutan componiendo y también tocando. Y tocan y componen mucho.
En este escenario, mientras los mayores desaparecen deliberadamente del centro de la escena, los de su generación, persisten. Tal vez, sin aspirar a un gran salto (al estadio, por ejemplo). Si no, pensando en seguir creciendo de a poco.

–Cómo ves la escena de los quinceañeros que aguantan pero no dan un salto al estadio, por ejemplo…
–Lo que yo quiero es ser reconocido como artista, ser escuchado y entendido. Yo nunca me imaginé nada. Por eso, me llena de alegría lo que nos pasa ahora, sobre todo desde Sistema Nervioso Central. Nunca esperé tocar para 50 mil personas, antes de Calamaro, o ante 18 mil personas en Cosquín. Ahora, si algún día llenamos un River, bueno…mejor. Con respecto a los de quince años, tienen realidades distintas. Me gustan Los Tipitos, hay cierta afinidad. Y Pez también. Pueden tener dificultades para ganar público masivo por su intención a lo Color Humano o La Pesada.
Manuel elige un sucucho con onda en el Abasto para hacer la primera parte de la nota. Cerca, está su estudio/casa, donde se está instalando. En la retórica estelar y en la propia hay un manifiesto auténtico: la entrega total a la canción. “Le di mi vida a las canciones y no me equivoqué”, canta en el segundo tema, uno de los posibles cortes del álbum, Melancolía. El metadiscurso cancionero que, luego, reafirma cuando habla: “En el Sí! habían publicado una frase: ‘Ojalá se los reconozca como lo que son: una verdadera máquina de hacer canciones’. Eso es hablar de nosotros. No me quiero ir a la mierda pero yo podría tener 25, 30 canciones por semestre. La banda es eso: unos tipos que estamos al servicio de la canción”.

–¿Pensaste en componer para otros?
–Es lo que estoy empezando a hacer. El tema es que mis canciones son también autorales. Ahora estoy trabajando el lenguaje para que no sea tan de autor. Porque, en realidad, el punto es que yo soy un cantautor pero con un bandón infernal que recrea enormemente mis ideas.

–También empezaste a hacer shows solistas…
–Sí, de vez en cuando. Tengo ofertas para armar algo solo pero el grupo tiene bastantes cosas para aprender y seguir sorprendiendo. Está cada día más crocante. Yo toco solo para despuntar el vicio. Voy con la guitarra o con un pianista, en un lugar más intimista. Y hago tangos.
En Una temporada… hay un pulso más tanguero que se empezaba a esbozar en los discos anteriores: arreglos, fraseos, el arte de tapa milonguero… Y, también, mayor presencia del piano, que cambia la sonoridad de los temas. Como Máscaras, que Moretti compuso en casa de un amigo que tenía un piano. O Un viaje a Irlanda, con composición de guitarra y acertados arreglos de Eduardo Minervino en piano. Un viaje… es, tal vez, el mejor colofón para un disco menos optimista, más oscuro que SNC, pop con búsqueda experimental con hallazgos sutiles como el flugel en Trémulas canciones o las armonías que componen con los integrantes de Súper Ratones. Lo que Manuel (que compone gran parte de los temas con el guitarrista Víctor Bertamoni) llama: “El álbum más Wilco de Estelares”.

–Muchas veces decís que las canciones no son biográficas. ¿No te pasó que te digan, sobre todo mujeres, ‘éste lo compusiste por mí?
–No. Bueno, sí. Ja. En algunos casos uso el nombre y después me pongo a jugar con imágenes. Aire sí está escrito para una chica puntualmente, que lo sabe.

–Pero cuando nombrás puntualmente a Silvia, Julieta…
–En Un viaje a Irlanda pongo nombres de amigos y amigas que cuadran con el fraseo. La gente es real. A Silvia le digo: ‘Te debo noches de parranda’. Y me cansé de tener noches de parranda con ella. Y Andrés es descendiente de irlandeses y, por eso, le digo: ‘Te debo un viaje a Irlanda’.

–Le dedicaste un tema a tu hija…
–Sí, Mil abejas es para Juana. Es la canción más íntima del disco. Hicimos arreglos con Juanchi de palmas y percusión pero es un tema muy sencillo.
De Juana (que vive en Junín y tiene tres años), guarda preciosamente cientos de fotos en la computadora. Donde también tiene el video del corte Cristal. El clip, dirigido por Eduardo Pinto, es protagonizado por una pareja de actores. Y Los Estelares aparecen como testigos circunstanciales. “Con Pinto hablamos de Cassavetes, de la relación de pareja con encuentros y desencuentros”. El eje de la historia es la narración gracias al juego de espejos (y cristales) fragmentados. Mientras vemos el video, Manuel se va a ver la tele: un especial del último show de Estelares en La Trastienda.

–¿Escuchaste la versión cumbiera de “Ella dijo”, de Miguel Angel?
SEnDEstá buena. También hay una version de Cuarteto de Aires, buenísima. Son canciones que se hicieron populares. Si alguien me dice “ésa canción es de Miguel Angel” me pone contento. Aunque no sepan que es nuestra.

–¿Qué es lo que más te gusta hacer en el día?
–Pensar. Pero no sólo filosóficamente. O psicoanalíticamente. Estoy 24 horas pensando: literaria, o cinematográfica, o sexualmente. Eso es gracioso porque soy un tipo que tuve fortuna con las mujeres y ni siquiera me pude divertir como un langa. Soy el clásico bohemio de los años sesenta. Eso me gusta: pienso y me cuelgo.

Silvina Marino
Clarín

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5 de Agosto en El Estudio de La Plata (Extraño lugar)

Durante 3 jueves de Agosto vamos a estar participando de los festejos por otro aniversario...
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Jueves 19 de Agosto en El Estudio de La Plata (Amantes suicidas)

Durante 3 jueves de Agosto vamos a estar participando de los festejos por otro...
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Jueves 26 de Agosto en El Estudio de La Plata (Ardimos)

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23 de Septiembre en La Trastienda

Volvemos a San Telmo para recibir la primavera, el jueves 23 de Septiembre a las...
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