Estelares tapa del SI! de Clarín
“Estamos al servicio de la canción”
Manuel Moretti habla del cumple de quince de su banda, que festeja con nuevo disco: “Una temporada en el amor” y torta para la ocasión. Bonus track: mirá el video de Cristal y más fotos de Estelares.
¿Cumplimos quince años?”. A Manuel Moretti no le importan demasiado los aniversarios. Si no, más bien, que ahora están sacando un nuevo disco (Una temporada en el amor). Y que, en el marco quinceañero de su banda, se mantienen juntos, cosechan pequeños & grandes éxitos, disfrutan componiendo y también tocando. Y tocan y componen mucho.
En este escenario, mientras los mayores desaparecen deliberadamente del centro de la escena, los de su generación, persisten. Tal vez, sin aspirar a un gran salto (al estadio, por ejemplo). Si no, pensando en seguir creciendo de a poco.
–Cómo ves la escena de los quinceañeros que aguantan pero no dan un salto al estadio, por ejemplo…
–Lo que yo quiero es ser reconocido como artista, ser escuchado y entendido. Yo nunca me imaginé nada. Por eso, me llena de alegría lo que nos pasa ahora, sobre todo desde Sistema Nervioso Central. Nunca esperé tocar para 50 mil personas, antes de Calamaro, o ante 18 mil personas en Cosquín. Ahora, si algún día llenamos un River, bueno…mejor. Con respecto a los de quince años, tienen realidades distintas. Me gustan Los Tipitos, hay cierta afinidad. Y Pez también. Pueden tener dificultades para ganar público masivo por su intención a lo Color Humano o La Pesada.
Manuel elige un sucucho con onda en el Abasto para hacer la primera parte de la nota. Cerca, está su estudio/casa, donde se está instalando. En la retórica estelar y en la propia hay un manifiesto auténtico: la entrega total a la canción. “Le di mi vida a las canciones y no me equivoqué”, canta en el segundo tema, uno de los posibles cortes del álbum, Melancolía. El metadiscurso cancionero que, luego, reafirma cuando habla: “En el Sí! habían publicado una frase: ‘Ojalá se los reconozca como lo que son: una verdadera máquina de hacer canciones’. Eso es hablar de nosotros. No me quiero ir a la mierda pero yo podría tener 25, 30 canciones por semestre. La banda es eso: unos tipos que estamos al servicio de la canción”.
–¿Pensaste en componer para otros?
–Es lo que estoy empezando a hacer. El tema es que mis canciones son también autorales. Ahora estoy trabajando el lenguaje para que no sea tan de autor. Porque, en realidad, el punto es que yo soy un cantautor pero con un bandón infernal que recrea enormemente mis ideas.
–También empezaste a hacer shows solistas…
–Sí, de vez en cuando. Tengo ofertas para armar algo solo pero el grupo tiene bastantes cosas para aprender y seguir sorprendiendo. Está cada día más crocante. Yo toco solo para despuntar el vicio. Voy con la guitarra o con un pianista, en un lugar más intimista. Y hago tangos.
En Una temporada… hay un pulso más tanguero que se empezaba a esbozar en los discos anteriores: arreglos, fraseos, el arte de tapa milonguero… Y, también, mayor presencia del piano, que cambia la sonoridad de los temas. Como Máscaras, que Moretti compuso en casa de un amigo que tenía un piano. O Un viaje a Irlanda, con composición de guitarra y acertados arreglos de Eduardo Minervino en piano. Un viaje… es, tal vez, el mejor colofón para un disco menos optimista, más oscuro que SNC, pop con búsqueda experimental con hallazgos sutiles como el flugel en Trémulas canciones o las armonías que componen con los integrantes de Súper Ratones. Lo que Manuel (que compone gran parte de los temas con el guitarrista Víctor Bertamoni) llama: “El álbum más Wilco de Estelares”.
–Muchas veces decís que las canciones no son biográficas. ¿No te pasó que te digan, sobre todo mujeres, ‘éste lo compusiste por mí?
–No. Bueno, sí. Ja. En algunos casos uso el nombre y después me pongo a jugar con imágenes. Aire sí está escrito para una chica puntualmente, que lo sabe.
–Pero cuando nombrás puntualmente a Silvia, Julieta…
–En Un viaje a Irlanda pongo nombres de amigos y amigas que cuadran con el fraseo. La gente es real. A Silvia le digo: ‘Te debo noches de parranda’. Y me cansé de tener noches de parranda con ella. Y Andrés es descendiente de irlandeses y, por eso, le digo: ‘Te debo un viaje a Irlanda’.
–Le dedicaste un tema a tu hija…
–Sí, Mil abejas es para Juana. Es la canción más íntima del disco. Hicimos arreglos con Juanchi de palmas y percusión pero es un tema muy sencillo.
De Juana (que vive en Junín y tiene tres años), guarda preciosamente cientos de fotos en la computadora. Donde también tiene el video del corte Cristal. El clip, dirigido por Eduardo Pinto, es protagonizado por una pareja de actores. Y Los Estelares aparecen como testigos circunstanciales. “Con Pinto hablamos de Cassavetes, de la relación de pareja con encuentros y desencuentros”. El eje de la historia es la narración gracias al juego de espejos (y cristales) fragmentados. Mientras vemos el video, Manuel se va a ver la tele: un especial del último show de Estelares en La Trastienda.
–¿Escuchaste la versión cumbiera de “Ella dijo”, de Miguel Angel?
SEnDEstá buena. También hay una version de Cuarteto de Aires, buenísima. Son canciones que se hicieron populares. Si alguien me dice “ésa canción es de Miguel Angel” me pone contento. Aunque no sepan que es nuestra.
–¿Qué es lo que más te gusta hacer en el día?
–Pensar. Pero no sólo filosóficamente. O psicoanalíticamente. Estoy 24 horas pensando: literaria, o cinematográfica, o sexualmente. Eso es gracioso porque soy un tipo que tuve fortuna con las mujeres y ni siquiera me pude divertir como un langa. Soy el clásico bohemio de los años sesenta. Eso me gusta: pienso y me cuelgo.
Silvina Marino
Clarín








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