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Una temporada en el estudio

Pueden ver desde el canal de Youtube de la banda el trailer de – Estelares – Una temporada en el estudio” -realizado por Pato Ragadale- que documenta momentos esenciales de la grabación de UNA TEMPORADA EN EL AMOR.

Filmado entre febrero y abril del 2009, el corto incluye la participación de los músicos invitados, fragmentos de varias canciones y testimonios de toda la galaxia estelar.

Que lo disfruten!

Reedición de Una Temporada en el amor

El 17 de Diciembre sale a la venta la reedición de Una temporada en el amor e incluye dos nuevas canciones: Madagascar y Línea D, así como los videos de Cristal y Melancolía.

Sabemos que nos quedan 20 o 30 años más de discos

Desde su adolescencia Manuel Moretti supo que su vida iba a estar emparentada a la música, a fabricar canciones, para ser más exactos. Todas las composiciones del artista llevan su ADN, único en la escena del rock nacional, que desde hace unos años tiene a Estelares como uno de sus principales protagonistas.

Al frente de la banda, que comparte con Víctor Bertamoni (guitarra); Pablo “Pali” Silvera (bajo) y Carlos Sánchez (batería), mañana, desde las 22, estará presentando Una temporada en el amor, en el Estadio Atenas (13 e/ 58 y 59).

A horas del desembarco de Estelares en La Plata, Diagonales compartió una charla con Moretti, en la que no faltaron ni la música, ni la literatura, ni el tango, ni la melancolía, ni los viejos shows en la ciudad. Mucha música y buena literatura, en las palabras de uno de los mejores compositores de la Argentina, un verdadero hacedor de canciones.

–Siempre es conveniente empezar a hablar del presente…
–La verdad es que viene muy bien con muchas cosas por hacer y también haciendo. Estamos todo el tiempo de gira, haciendo shows como el Personal Fest, lugares más habituales como va a ser Atenas, La Usina o La Trastienda y teatros de más de 100 años en lugares como Santa Fe o Rosario. La verdad que nuestra actualidad nos agarra arriba del escenario, mostrando nuestro último disco y disfrutando este momento, con muchos viajes y con planes. También acaba de salir el clip de nuestro segundo corte de difusión que es “Melancolía”.

–Entonces hay planes después del show en Atenas…
–Sí, nos vamos otra vez a la Vieja Usina en Córdoba, a Entre Ríos, después a Río Grande, por primera vez vamos a Tierra del Fuego a compartir escenario con nuestros amigos de Guasones, dos bandas de La Plata que por suerte están sonando a nivel nacional. El presente nos agarra activos y a punto de reeditar -a seis meses de su salida- Una temporada en el amor, que tendrá dos bonus track: una canción que se llama “Madagascar” y otra “Línea D”. También está a punto de confirmarse una gira para mediados del año que viene por España y a principios a lo mejor nos vamos a México. La verdad es que estamos con un montón de planes.

–En la época de Licuados Corazones cuando fantaseaba o proyectaba su vida dentro del rock, ¿imaginaba este presente?
–Lo que empecé a sentir en un tiempo que tuvo que ver los Licuados era: “no sé si sabré vivir de otra manera que no sea escribiendo canciones”, eso fue lo que empecé a sentir un poco feliz y un poco asustado. Y fue así. Estuve trabajando casi “a solas”, teniendo, yendo y viniendo parejas, pero no es casualidad que en ningún momento me haya convertido en padre y nada por el estilo durante casi 16 o 17 años, hasta que de alguna manera me cerró la carrera. Entonces lo que sí sentía al principio era precisamente eso: “Lo único que voy a poder hacer es vivir de las canciones”. Esa dicha en algún momento fue un poco de susto y cuando me fui en el ’99, después de Amantes suicidas, me dije: “Bueno, quiero que estas canciones que hago o hacemos y que todo el mundo dice que son tan buenas, nos den de comer” y parece que empezó a suceder. Lo que sí fue un sueño es que mi hija coma de la música y que me haya podido comprar cosas como casa y auto gracias a la música. A veces lo pensás, caminás a solas y emociona, conmueve. Pero es muy personal, emociona de verdad porque no podés creer de la manera en que comenzó y como está. Pero parece ser que había un deseo o algo más fuerte que mi propio consciente que llevó las cosas hasta ese lugar. (…)

Avance del video de Las trémulas canciones

Imagen de previsualización de YouTube

Grabamos el cuarto video de “Una temporada en el amor”.
Está dirigido por Fito Páez, quien hace su debut como director de videoclips.
Este adelanto fue filmado y editado por Gustavo Ragadale.

“Busco ser un cantante a secas”

Aunque admite tener voluntad literaria en sus canciones, el líder de Estelares busca su lugar como simple entretenedor.Entrevista a Manuel Moretti

Lleva anteojos de sol, luce campera negra ajustada y arrastra una valija con las pertenencias que hacen a todo rock star, pero también a un viajante cotidiano. Es que Manuel Moretti, líder y cantante de Estelares, prefiere a esta altura ser todo a la vez, sin complicarse: cantante popular y de culto, estrella pop y cantautor melancólico, ícono y ser humano, todos los rostros son posibles, depende de quien los imagine. Por eso el grupo platense pudo darse el lujo de tocar en la fiesta de la Primavera (en el Parque Sarmiento, el lunes), sin perder ni un ápice de su espíritu romántico. “Esto es un oficio y es un trabajo. Si yo vengo de la poesía o de la devoción que tengo por la literatura, y después toco para 15 mil personas, a mí me encanta. Es más, mientras más son los que me escuchan, mejor me siento”, asegura el día después de haber sido convocado por la Secretaría de la Juventud.

En el mismo sentido, a pesar de la buena recepción que tiene la banda en el público más joven, Moretti prefiere abrirse a todo: “No le presto atención a eso, pero igual a veces los chicos me sorprenden, porque sé que las letras que escribo son en general para un post-30. De todas formas, el otro día en La Trastienda había gente desde los 20 y pico hasta los 40. Al ser un evento popular, me encanta que haya todo tipo de personas”.

Una de las curiosidades del show primaveral fue la filmación de un video a cargo de la productora Garabato Animaciones. El clip se centra en la canción No hay más, del bajista Pablo “Pali” Silvera, e incluye una historia de amor entre skaters. “Es una canción que le gustó a Claudio Rosa, de Garabato, que mandó una idea para hacer un video. El tema es superplatense, bien melanco y muy Virus”, expresa. “El clip va a quedar para que lo tenga la banda, para que lo vean los fans”, dijo Moretti. (…)

Filmamos el clip de “Melancolía”

Con estética setentosa, como la de aquellos cantautores que presentaban su arte en los estudios de televisión, tomando como inspiración las películas de Leonardo favio.
Estelares filmó su nuevo video clip” Melancolía”. dirigido y fotografiado por Eduardo Pinto, producido por Sergio Costantino para negrofilms. Se filmó en los estudios de Jufre, en el corazón de Palermo.

Melancolia

Toda esta nostalgia

FAN > UN MÚSICO ELIGE SU CANCION FAVORITA

Domingo 6 de Septiembre – Radar – Pagina 12

Por Manuel Moretti

Parece ser que estoy signado por la ausencia. Empecé escuchando los discos de mis padres, como muchos, supongo. De los de mi madre quedaron en mi memoria los de Nino Bravo, Roberto Carlos, Julio Iglesias, Sandro y Leonardo Favio. Y de los discos de mi viejo recuerdo especialmente el tango “La mariposa” de Pugliese. Estaba en un compilado inolvidable con temas del maestro comunista, que rondaba el Winco, que a su vez había comenzado a entrenar mis oídos por esos días.

Mi padre viajaba y no estaba en casa cuando yo era niño. Y esos acontecimientos generaron en mí un aire de despedida eterna. Nunca lo veía por mucho tiempo.

Creo que algo de esto último que cuento fue definitorio para que mi canción preferida de niño y aún hoy (entre tantas que amo, lo imaginarán, comprenderán que me expongo a una cruenta decisión de tener que hablar sólo de una), aún hoy, como decía, mi canción preferida es “La distancia” de Roberto Carlos.

La escuchaba en ese Winco, en un inmenso living de 4 por 5 metros por 4 de altura, habitación elástica y gigante de casa antigua, donde mis pensamientos iban y venían con absoluta autoridad e inocencia: nadie los interrumpía en su periplo, atravesaban el espacio para perderse algunos por la puerta principal de la gomosa habitación y huir libres en busca de nuevos aires, mientras que otros permanecían inquietos en mí. “La distancia” era el vigía, el moderador de ese reducto de pensamientos, ensoñaciones y primeras emociones.

En esa misma habitación vi algo (recuerdo endeble, ¿memoria selectiva?) de la final del Mundial de 1978, allí mismo donde al amparo de “La distancia” supe que no viviría en el pueblo de grande. Supe que me iría de Junín. Una Junín atravesada por la dictadura y por su natural esquizofrenia conservadora, con un indescriptible deseo de casi toda la ciudadanía pueblerina de querer ser más de lo que se es, o decir que se es lo que no se es.

Como decía, habitación elástica, holgazana y sobreprotectora. Un gran ring donde luchaban, incansables tardes y noches, innumerables mundos que pugnaban por salir de mí. Cuando algunos lo conseguían, rebotaban en las cálidas paredes, o en el techo, o en el piso y volvían algunos de ellos estallando en mi interior, regocijándome, cobijándome, atemorizándome. Todo esto ocurría bajo la supervisión de “La distancia”. El hálito de nostalgia y melancolía que envuelve a la canción me conquistó, fue crucial: mi debilidad estaba a la vista. La eterna despedida; la pérdida ambigua.

Pasaron algunos años y yo empecé a escuchar otras músicas, otras canciones: “Cantata de puentes amarillos”, “Buen día, día”, “Cómo mata el viento norte”, “Una casa con diez pinos”, “Been Alone so Long”, “Starless and Bible Black”, “Wild is the Wind”, “Walk on the Wild Side”, “Norwegian Wood”, “Sister Morphine”… ¿Voy a escribirlas a todas? Comprenderán que no.

Sin embargo, jamás olvidé esa canción. Es bellísima la melodía: viscosa como la pérdida, adhesiva como la mismísima humedad, la forma en que la canta Roberto. Debo confesar que, cuando Andrés Calamaro la grabó en su disco El cantante, sentí cierta furia. Recordé que hacía mucho que no escuchaba ni cantaba “La distancia”, y sentí que si alguien debería haber hecho una versión de esa canción era yo. De todas formas, la versión de Andrés está tan buena que la furia se transformó en placer.

Ya escribí mi canción “Melancolía” en el quinto disco de Estelares, Una temporada en el amor. Estoy libre de pesares al respecto: exorcicé la pérdida y ahora puedo disfrutar de “La distancia” como siempre, sin recordar una niñez con padre ausente.

Cuando voy de gira, cuando apoyo mi cabeza contra el vidrio de cualquier ventanilla de micro, o de tren, o de auto, cuando deposito la mirada en el horizonte, cuando veo la ruta vacía o iluminadamente concurrida, cuando miro a través de un ventanal, recuerdo “La distancia” y a Roberto Carlos cantado temblorosamente: “Nunca más oíste tú / hablar de mí / en cambio yo seguí / pensando en ti / en toda esta nostalgia”. Entonces, sólo entonces, no me siento solo.

Radar

Estelares grabó en San Luis

Manuel y Juanchi
Estudio Casa de La Música – Villa Mercedes (San Luis)

La actividad comenzó el viernes, día que fue dedicado íntegramente a grabar las bases y a marcar la estructura de la versión estelar de Vasos Vacíos, canción de los Cadillacs, que será incluida en un disco homenaje de próxima edición.

El sábado Torio y Rata le dieron los últimos toques, y también fue el turno de registrar batería y bajos de dos canciones estelares nuevas: Odas y Linea D (en formato de trío: Carlos, Pali y Manuel) y se terminaron las voces, guitarras y pianos de Madagascar, cuyas bases se habían grabado en El Pie en febrero pasado. De estas nuevas canciones se eligirán dos para formar parte del bonus track de la reedición de Una temporada en el amor, prevista para fin de año.

Son días de placer y trabajo fructífero entre los 6 estelares, Juanchi (productor) y Perkal (ingeniero).

Agradecemos a la gente de Sony (Sabrina, Gustavo, Nacho) y a Juan, asistente de grabación de los estudios.

Grabando

Reseña del disco en Vuenosairez

“Las trémulas canciones me hablaron de ti y yo sin fe” canta Manuel Moretti en el track que posee uno de los mejores estribillos de “Una temporada en el amor”. Justamente, el adjetivo trémulas bien puede aplicarse a las canciones (que se debaten entre los medios tiempos, el rock, el pop y un puñado de baladas) que dan forma al quinto disco de Estelares: catorce temas frágiles con letras en las que la nostalgia y el desamor parecen cubrirlo todo. De hecho, ya el título del sucesor de “Sistema Nervioso central” (aquella placa con la que la banda alcanzó el éxito masivo luego de más de 15 años de carrera) tiene como clara referencia “Una temporada en el infierno”, el clásico libro del poeta francés Arthur Rimbaud. Y esto no es incoherente con los textos de Moretti para quien, el amor y el dolor muchas veces parecen ser la misma cosa. Basta con repasar los versos de “Cristal”, el primer corte, para comprenderlo: “Mas a pesar de todo, tu bondad y mi crueldad sé que no he de perdonarte que no me hayas vuelto a mirar a la cara”. Desde luego, para desarrollar esta melancólica visión de las relaciones humanas ha sido muy importante la influencia tanguera que acompaña al grupo desde “Extraño lugar” su debut de 1996. De hecho, el tango ya esta presente en “Una temporada en el amor” a partir de la portada y el arte interno compuesto por ilustraciones representativas de las milongas y sus personajes. (…)

El rock tiene prejuicios con la palabra amor

Cuando creían que su momento nunca llegaría, Sistema nervioso central, su disco anterior, los acercó a la masividad. Fito, Mollo y Calamaro los elogian. Cómo un puñado de hits les cambió la vida. Estribillos, Nino Bravo y rock & roll.


Manuel Moretti, el cantante y líder de Estelares, agarró una guitarra por primera vez a los 21 años: “Estaba loco como una cabra, angustiado, con problemas familiares y de drogas. Corrió riesgo mi estructura afectiva, tenía una soledad muy grande más allá de las drogas, aunque probablemente una en especial me alteró el sistema nervioso. En el ’87 me fui de Buenos Aires a La Plata para limpiarme. La manera de volver a relacionarme, de a poco (me llevó un montón de años), como hombre social, fue encontrar la melodía y el verso. Empecé a escribir canciones y a todo el mundo le parecían buenísimas”, cuenta en un bar del Abasto. Ese “todo el mundo” incluía a Rocambole, que les hizo la tapa del primer disco (Extraño lugar), la Negra Poli y Skay, de Los Redondos. “Empezó a convertirse en una profesión. Y supe que nunca iba a dejar las canciones. Pero igual tuve miedo, pensaba si íbamos a lograr algo, a los 30 tenía la sensación de que se nos pasaba el tren…” (…)

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3 de Marzo en Quilmes

Lugar: Club Tucumán Horario: 23 h...
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