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Para Estelares, llegó la hora de la popularidad

El grupo acaba de editar Una temporada en el amor

Para Manuel Moretti y Estelares llegó la temporada consagrada al amor

Mediodía soleado y caótico. Media ciudad está colapsada por marchas, protestas y paros programados. Los Estelares tardan en llegar desde La Plata. A las 14 están programados una firma de autógrafos y un petit show de cinco temas en el Musimundo de Santa Fe y Callao, pero cuando faltan 15 minutos nadie llega, sólo Manuel Moretti está en el camarín improvisado matando el tiempo. “Estoy asustado”, confiesa por segunda vez; la primera, casi una hora atrás, fue cuando en la puerta de la disquería una chica se acercó a pedirle que le escribiera algo en su cuaderno. “Tus canciones son una inspiración para mí”, le dijo ella con una voz cristalina.
A Estelares le llegó la hora de la masividad. Después de la explosión radial que la banda formada en La Plata vivió con Sistema Nervioso Central (06), es el turno de la confirmación, del último salto. Manuel sabe que las canciones las tiene y, sin arrogancia, señala tres o cuatro “cortes” seguros que sonarán en la radio. Tampoco peca de ingenuo: sabe que cuenta con el apoyo de su compañía para que los temas de la banda suenen hasta que se adhieran a la memoria colectiva. (…)

Entrevista a Victor

Hicimos un disco hermoso…. nos dice Víctor acerca de Una Temporada en el Amor, reciente edición de Estelares. ¿Cómo sobrevivir en el maintream sin perder la calidad de esas canciones hechas para perdurar que el grupo supo construir?


Con la edición de “Una temporada en el amor” Estelares atraviesa un momento crucial en su carrera. La banda, que recorrió el under desde los noventa, enfrenta un desafío interesante: mantener con su quinto disco la atención que generó con el notable y exitoso “Sistema nervioso central”. ¿Cómo sobrevivir en el maintream sin perder la calidad de esas canciones hechas para perdurar que el grupo supo construir? El guitarrista Victor Bertamoni (responsable directo del sonido de Estelares) es el encargado de darnos la respuesta y, de paso, revelarnos algunos de sus secretos como instrumentista en esta entrevista exclusiva. (…)

Entrevista en Rolling Stone

Habla Manuel Moretti de Estelares
El cantante da cuenta de su fascinación por Leonardo Favio y reflexiona sobre la bohemia anacrónica.

La cuestión geográfica ocupa un lugar importante en la cabeza de Manuel Moretti, cantante y compositor de Estelares, que escribe, por ejemplo, “un avión recolector es la escena en esta función, calle Anchorena a eso de las 10″. La canción se llama “Melancolía” y forma parte de Una temporada en el amor, flamante sexto disco del grupo. Y aunque ahora vive en ese punto de Palermo, entre la muchedumbre de Pacífico y la high class de Libertador, tiene planeado alquilarse un bulo en el Abasto, el barrio que inspiró gran parte de su obra: “Quiero que sea un lugar de trabajo. Tengo cabeza de escritor y la geografía incide muchísimo, es mi cable a tierra”, asegura mientras explica su fascinación por esa parte de la ciudad. “Ese barrio conjuga gran parte de la personalidad de lo que yo siento como Buenos Aires. Empedrado, teatros independientes y la mística de que allí vivió Gardel. Siento la misma devoción extraña por los pueblitos del Uruguay, algo detenido antes del neoliberalismo.”
¿Moretti anacrónico? “Estoy feliz con vivir la época que me toca. Pero amo la bohemia y, cuando estoy aburrido, quisiera tener reuniones con poetas, escritores, directores de cine.” El amor por la bohemia no se contradice con la alta difusión radial que su grupo alcanzó con Sistema nervioso central (2006) y que ahora aspira a repetir: “Aunque da miedo y culpa, quiero seguir sonando en las radios. Laburamos pensando en que el disco anterior sonó mucho, y queremos estar a la altura. Antes no escribía estribillos. Tal vez porque algunas canciones son muy íntimas, como una carta con armonía y melodía, y sentía que no lo necesitaban”, explica. Cuando el narrador y poeta Fabián Casas lo escuchó cantando esas canciones con su guitarra, una noche en El Nacional, dijo: “Esto es Leonardo Favio”. Moretti lo cuenta orgulloso y feliz.
¿Cómo surgió tu fascinación por Favio?
Lo que más me interesa de Favio, como cineasta, es cómo logra traducir un mundo propio ligado con una cosa derivada del interior de la Argentina, cómo le pone lenguaje a un montón de situaciones muy cotidianas y que se relacionan con el encuentro y el desencuentro, con una época, con una representación social. Sus canciones más conocidas son muy representativas de mi temprana adolescencia: un montón de melodías que tienen que ver con el pop de los 70 en la Argentina y que me relacionan con mi propia formación. El nació en Mendoza….
¿Y cómo se relaciona eso con tu obra?
Viví hasta los 17 años en Junín, en el interior de la provincia de Buenos Aires, y eso aparece en canciones como “Superacción” o “Viaje a Irlanda”. Creo que esa iconografía me relaciona con Leonardo Favio. Hay muchas imágenes mías que están desprendidas de diversas épocas de mi lenguaje personal y testimonial. Yo me hago cargo completamente de la línea melódica, de la composición, de los versos. Leonardo, en este caso, funciona como mi álter ego. Pero hay una parte mía que es la más intimista, que Estelares retraduce en canción y la pone en los discos a través de Juanchi [Baleirón], y después sale a las radios.
¿Cuál es la mayor virtud de Juanchi como productor?
Sopesar toda la dinámica de la banda: ordenar y direccionar lo que Estelares da. Estamos más distendidos y metiéndonos en lugares nuevos todo el tiempo, dentro de nuestro mundo clásico. A él le gusta interactuar con grupos, como una especie de seudopsicólogo estético-musical. Saca lo mejor de nosotros y apelmaza la idiotez.
¿Sos tan melancólico como tus canciones?
Me parece que soy peor que mis canciones. La melancolía tiene que ver con mundos de pertenencia, obtenidos, imaginados o perdidos. No soy el melanco crónico, pero sí de un montón de sensaciones e imágenes, sentimientos que suelen ser esquivos por la dinámica social. La melancolía es psicoanalítica y tiene que ver con la carencia y el motor del deseo. Por eso, más que melanco, Estelares es épico.

Por Humphrey Inzillo
Rolling Stone

Critica del disco en Rock.com.ar

“Le di mi vida a las canciones y no me arrepiento” es la frase centrífuga de la que se desprende cada una de las letras del sucesor de “Sistema nervioso central”. Es que “Una temporada en el amor” de Estelares es precisamente eso… una temporada al borde de ¿la consagración?

“Una temporada en el amor”, Estelares
Infalibles hits en sintonía mid tempo, que van a taladrar las cabezas en las radios y todos los lugares donde suenen baladas copiosas, como lo hiciesen “Ella dijo” o “Aire”, con sus melodías pegajosas y una lírica poético-urbana del songwriter Manuel Moretti.
De lo que no queda la menor duda es que los platenses revalidaron su título de banda mimada, generando una impaciencia ansiolítica por este nuevo trabajo, y cumpliendo con ciertas expectativas. “Cristal” es de esas que van a sonar y sonar hasta el hartazgo. “Melancolía”, en cambio, la bella balada eléctrica, de mucha calle y desamor. Claro que “Temporada…” está atravesado por las guitarras dulzonas (que a veces se despachan con destellitos de rock) de Víctor Bertamoni y la gola nostálgica de Moretti, bien representadas ambas, en la lacrimosas “Las trémulas canciones” y “Máscaras”.
Algún resabio “decadente” regurgita a la tierna “Mil abejas”, al mejor estilo Perro Serrano (LAD) invitado deluxe en “Sistema…”, rubro que elevó la jerarquía con la presencia inviolable de Fito Páez en la funky-abolerada “Autobuses”.
En definitiva “Una temporada en el amor” es un álbum de canciones agradables de las cuales es muy difícil escapar por la ambigüedad de poesía y sencillez que encierran en sus versos, con los que es muy difícil no identificarse. Dicen que Moretti las escribió varios años atrás, embebido por los tangos y las desilusiones de la vida y ahora salen a la luz en el momento, quizás más brillante de la banda.

Rock.com.ar

Reseña del disco en Inrockuptibles

Admirados y cada vez más populares los Estelares nunca la tienen fácil, ni aún así con todo a favor. Cómo dar la cara después de Sistema Nervioso Central (2006), sabiendo la regla que después de un disco exitoso viene algo no tan bueno. Cómo superar la gracia de aquel disco de bordes perfectos, con simetría en cada estribillo y poesía romántica por donde se lo mire. Parte de la clave de Una Temporada en el Amor es la recuperación de viejas canciones que Estelares le cantaba a un público emocionado que se desvanecía en halagos y consideraba injusto el destino de la banda.
Como el vals Autobuses (con Fito en piano y voz) y Cristal; compuesta por Moretti hace varios años, cuando no imaginaba que Calamaro, Serrano y Páez, tres orfebres de la canción popular, se sentarían un día para cantar a su lado. O Melancolía, un trazo de sabiduría enmarcada en la guitarra beat de Víctor Bertamomi, este pupilo de Harrison que no falla jamás. Aquí están los temas que le sacarán una sonrisa a la FM mientras su autor se confiesa…“le di mi vida a las canciones, y no me arrepiento”.
Es que no sucede muy a menudo, pero a veces la historia espera. El caso de Estelares viene siendo materia de análisis desde que volvieron con el brillante Ardimos a finales de 2003. ¿Dónde se habían metido después de Amantes Suicidas (1998)? ¿Qué les había pasado a estos muchachos que mezclaban Television con Nino Bravo? Bueno, mientras la incógnita de su paradero crecía, Manuel Moretti se desarmaba en canciones intensas que pudieron ser guardadas en algún refugio de su corazón. Hoy varias de ellas se conocen para el gran público, que a su vez recibe como propias las que fueron llegando recientemente, de misma y probada calidad.

Ariel Valeri

Estelares: el melancólico profesional

Manuel Moretti, cantante, compositor, líder y rufián melancólico, exhibe su repertorio de amores perdidos. Y también su notable capacidad para la canción.


Después de Sistema Nervioso Central (2006), el disco que los puso en la radio y que embelesó a musicalizadores de programas deportivos y noticieros, Estelares no mostró signos del vértigo de jugar en primera. Sin ningún atisbo de vo lantazo (por suerte; nada peor que el disco pretencioso inmediatamente después del éxito popular), siguen profundizando el estilo que patentaron desde Extraño lugar (1996): un mix de estribillos que se clavan en la memoria emotiva, estructura beatle, cadencia y fraseos tangueros y una poética basada en la evocación de lo perdido y en viñetas cotidianas que contemplan el desfile de nombres propios o situaciones puntuales reconocibles: si ayer fueron Oscar De la Hoya o Ava Gadner, en Una temporada… es Diego Maradona en una foto del Mundial 86 o el Cine de Superacción de las tardes de los sábados de Canal 11.

Manuel Moretti es el cantante, es el autor de las canciones, es el que habla en las entrevistas. Y un melancólico profesional. Autodefinido “bohemio”, conoce perfectamente las argucias de la canción y hace de la melancolía el eje de su obra. Es más: hasta hay un tema titulado Melancolía, para que quede claro. El disco se puebla entonces de frases que, todas juntas, muestran el poder lírico de Moretti pero también cierto subrayado que deja adivinar la hilacha: playas del pasado, vida en hoteles, hojas grises, hojas de abril, ventanas azules, rutas al norte, whisky con soda…

Con citas autorreferenciales (Estelares es cada vez más la banda “de” Moretti), el disco funciona como un link entre bandas pop como Los Tipitos y Súper Ratones y la canción de autor existencial y poco pudoroso en la exhibición de sus cuitas, toda una tradición en el rock argentino, de Charly García a Fito Páez y Andrés Calamaro.

Más allá de estas consideraciones, habrá que decir que el nivel es alto, que las canciones tienen criterio orgánico y una buena dosis de densidad, suenan pulidas y exponen cierto grado de madurez. Con la certera producción artística de Juanchi Baleirón y la participación de Páez, Ariel Rot y Súper Ratones, y mientras las grandes bandas implotan en atajos solistas, Estelares muestra salud, actitud y una extraña arrogancia solapada debajo de la melancolía. Y muchas canciones de las buenas.

Mariano del Mazo
Clarín

Porciones de vida convertidas en canciones

El grupo platense vivió su noche más convocante en Córdoba. Presentó el disco “Una temporada en el amor”.

Una gran convocatoria se hizo presente en la Vieja Usina el viernes a la noche. El motivo: la presentación de Una temporada en el amor, último y flamante trabajo de Estelares.

Cerca de las 22, y mientras la expectativa crecía, Bicicletas brindó un show de power pop progresivo, entre el preciosismo y la furia, con leves toques de electro. Ellos también presentaban un disco: Quema, salido a las bateas hace pocos meses.

Con la tapa de Una temporada… haciendo de telón de fondo, Estelares subió a las tablas ya pasadas las 23, ante un público que se aproximaba a las tres mil personas.

Sin lugar a dudas, ésta fue una de las fechas más concurridas de las que vivió la banda en Córdoba, ciudad que supo recibir a los platenses desde muy temprano, antes que emergieran los hits y la promesa de una nueva banda de estadios.

Exhibiendo la síntesis alcanzada por el grupo en su reciente álbum, el show de la Usina estuvo poblado de idas y vueltas por distintas épocas, algo poco explotado en anteriores conciertos, y evidencia clara de que Estelares puede transitar sin culpas por su propio universo; la banda posee un cancionero auténtico, atemporal y prolífico.

En ese sentido, el show largó con Aire y Eléctricos duendes (de Sistema nervioso central), siguió con 20 de noviembre (de Extraño lugar), continuó con Como cría de leopardo (de Amantes suicidas) y después con Mariposas (de Ardimos), repaso breve y luminoso por todos los discos anteriores a Una temporada en el amor. La bienvenida a la nueva obra llegó de la mano de Las luces del sueño, potente hit que se debate entre el baile beat y la melancolía.

Alternativo y popular. Una de las grandes virtudes de Estelares ha sido la de poder combinar en un mismo repertorio una serie de homenajes al costado más under y alternativo del rock, junto a piezas deudoras de baladas trágicas de amor a lo Nino Bravo o Leonardo Favio; algo que Moretti dejó bien claro en Las trémulas canciones.

Tampoco faltaron los arrolladores hits autobiográficos (para las chicas) como Un show o Ella dijo (entre las nuevas, Hoteles sigue ese camino), y canciones oscuras y bellas (donde la banda bajó la intensidad de la máquina rockera, exhibiendo matices distintos e interesantes) como La ruta se ha roto, Un viaje a Irlanda o Superacción.

Además de agradecer al público cordobés por su fidelidad (y de quejarse por algunos adjetivos referidos al disco en la sección Miradas opuestas de este diario), Moretti dejó claro que la consagración ya es una realidad: “Grabamos con Fito, con Andrés, con Jorge (Serrano). Sólo nos falta hacerlo con Charly y Luis”. Tiempo al tiempo.

Javier Mattio
La Voz del interior

“Favio sigue siendo el más grande”

El cantante y principal compositor de Estelares, Manuel Moretti, habla del nuevo disco del grupo, “Una temporada en el amor”. La imprescindible influencia del artista mendocino Leonardo Favio en la banda se advierte en nuevas canciones que prometen sonar en todos lados.

Prometen volver a Mendoza, al tiempo que confiesan su idolatría por Leonardo Favio. El regreso de la mejor canción melódica.

Manuel Moretti se anima a poner título a esta nota: “Larga vida a la canción popular”, aunque la frase también le gusta para un próximo disco de Estelares; como también le gustaba “El mundo de Leonardo Favio” para bautizar al flamante y quinto álbum de la banda, aunque finalmente le puso “Una temporada en el amor”.

Sí, así, no muy lejos de sus admirados Favio, Sandro, Nino Bravo y Roberto Carlos, con un conjunto de composiciones “de autor” que continúan la militancia cancionera de Moretti.

¿Pero se trata de un disco “romántico”? El cantante de Estelares lo desmitifica en este diálogo con Los Andes por e-mail: “La idea es la del amor como construcción, no como lo que básicamente se entiende por amor, que es amor de pareja. Hay amores tan o más bellos, como el amor filial, el amor a una profesión, el amor a los afectos mas íntimos”. (…)

Reseña del disco en 10 Música

El cuarteto de La Plata da un salto de calidad, se supera a sí mismo y regala uno de los mejores álbumes nacionales de 2009

Con Sistema nervioso central, su álbum anterior aparecido en 2006, Estelares pasó de ser una promesa a una realidad constante y sonante. Como pocas veces, prensa especializada y público aunaron sus criterios para echar loas sobre sus cálidos, perfectos y encantadores temas.

Una mayor difusión radial y una asistencia perfecta en cuanto festival se les puso por delante colaboraron para que su propuesta – sostenida en logradas melodías que combinan el sonido guitarrero de Television con aires tangueros y la impronta del rock argentino más clásico (Litto Nebbia, García, Páez, Andrés Calamaro) – arribara a niveles más altos y a oídos nuevos.

La “pregunta del millón” entonces no tardó en surgir: ¿cómo hacer para, al menos, igualar los resultados de Sistema nervioso central? Sin desesperarse, el cuarteto de La Plata da la respuesta en “Melancolía”, el segundo track del “recién nacido” Una temporada en el amor, cuando, a modo de declaración de principios, canta: “Le di mi vida a las canciones y no me arrepiento”. Ni más ni menos. En lugar de enfrascarse en la búsqueda de alguna rara fórmula para llamar la atención, de cambiar por cambiar o de hacerse los difíciles y ambiciosos porque sí, Estelares se refugió en su más preciado tesoro – su habilidad para despachar melodías de una belleza y simpleza inolvidables – y le dio una vuelta de tuerca a partir de la madurez y de una mayor experiencia adquiridas en estos últimos y auspiciosos años. (…)

“Siempre estuvimos al servicio de la canción”

La banda de rock platense volvió al disco con “Una temporada en el amor” tras el exitoso “Sistema nervioso central”.
Con su anterior disco, “Sistema nervioso central”, Estelares dio el salto a la popularidad. Desde entonces, el tiempo se encargó de poner en su lugar a la banda de rock platense: un grupo que sabe cómo construir canciones deliciosas. Hoy con su nuevo álbum, “Una temporada en el amor”, no paran de dar notas y su cantante y letrista Manuel Moretti no deja de remarcar que son un grupo de músicos al servicio de la canción.

Estelares, que esta noche, a las 22, toca en el teatro Lavardén, continúa puliendo uno a uno sus temas. Un viejo oficio que le demandó unas 50 canciones y 15 años de camino. “Las canciones fueron mi linterna, me guiaron en la vida”, dice Moretti en medio de la charla con La?Capital. El músico nació en Junín, siendo adolescente clavó ancla en La Plata y ahora vive en Buenos Aires.

Para Moretti su carrera en la música comenzó “con una gran necesidad de expresión”, en una época de su vida “muy catárquica, chiflada y caótica, fue un buen ejercicio para componer canciones y para armar bandas”.

(…)

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