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Porciones de vida convertidas en canciones

El grupo platense vivió su noche más convocante en Córdoba. Presentó el disco “Una temporada en el amor”.

Una gran convocatoria se hizo presente en la Vieja Usina el viernes a la noche. El motivo: la presentación de Una temporada en el amor, último y flamante trabajo de Estelares.

Cerca de las 22, y mientras la expectativa crecía, Bicicletas brindó un show de power pop progresivo, entre el preciosismo y la furia, con leves toques de electro. Ellos también presentaban un disco: Quema, salido a las bateas hace pocos meses.

Con la tapa de Una temporada… haciendo de telón de fondo, Estelares subió a las tablas ya pasadas las 23, ante un público que se aproximaba a las tres mil personas.

Sin lugar a dudas, ésta fue una de las fechas más concurridas de las que vivió la banda en Córdoba, ciudad que supo recibir a los platenses desde muy temprano, antes que emergieran los hits y la promesa de una nueva banda de estadios.

Exhibiendo la síntesis alcanzada por el grupo en su reciente álbum, el show de la Usina estuvo poblado de idas y vueltas por distintas épocas, algo poco explotado en anteriores conciertos, y evidencia clara de que Estelares puede transitar sin culpas por su propio universo; la banda posee un cancionero auténtico, atemporal y prolífico.

En ese sentido, el show largó con Aire y Eléctricos duendes (de Sistema nervioso central), siguió con 20 de noviembre (de Extraño lugar), continuó con Como cría de leopardo (de Amantes suicidas) y después con Mariposas (de Ardimos), repaso breve y luminoso por todos los discos anteriores a Una temporada en el amor. La bienvenida a la nueva obra llegó de la mano de Las luces del sueño, potente hit que se debate entre el baile beat y la melancolía.

Alternativo y popular. Una de las grandes virtudes de Estelares ha sido la de poder combinar en un mismo repertorio una serie de homenajes al costado más under y alternativo del rock, junto a piezas deudoras de baladas trágicas de amor a lo Nino Bravo o Leonardo Favio; algo que Moretti dejó bien claro en Las trémulas canciones.

Tampoco faltaron los arrolladores hits autobiográficos (para las chicas) como Un show o Ella dijo (entre las nuevas, Hoteles sigue ese camino), y canciones oscuras y bellas (donde la banda bajó la intensidad de la máquina rockera, exhibiendo matices distintos e interesantes) como La ruta se ha roto, Un viaje a Irlanda o Superacción.

Además de agradecer al público cordobés por su fidelidad (y de quejarse por algunos adjetivos referidos al disco en la sección Miradas opuestas de este diario), Moretti dejó claro que la consagración ya es una realidad: “Grabamos con Fito, con Andrés, con Jorge (Serrano). Sólo nos falta hacerlo con Charly y Luis”. Tiempo al tiempo.

Javier Mattio
La Voz del interior

Tan frágiles y memorables, ¿ves?

Anclados en un tiempo propio, Estelares supone la esperanza de un rock de estadios saludable y libre de prejuicios. También es la prueba viviente de que la melancolía puede luchar mano a mano contra la actitud vanamente confrontativa, vigente en el rock de hoy como marca registrada.

Además, cabe recordar que Estelares surgió de un lugar lejano y difícil de catalogar en los últimos años de la década de 1990, de donde juntó las fuerzas para ser la banda exitosa que es hoy. Esa impronta extraña y familiar a la vez, que marcaba el pulso de temas como Frescos como uvas o Mar del Plata, nunca dejó de embellecer sus canciones, en las exclamaciones urgentes de Manuel Moretti o en los acordes y punteos inconfundibles de Víctor Bertamoni; a su vez, la base rítmica de Pablo “Pali” Silvera y Carlos Sánchez nunca dejó de proveer una impronta fresca de rock bailable, posiblemente el rasgo más característico de la banda en los últimos tiempos.

La aparición en las bateas de Una temporada en el amor, su último trabajo, permite aproximarse a la primera gran síntesis del cuarteto, donde la seguidilla de hits de sus últimos discos vuelve la mirada a la singularidad agitada y frágil de sus primeros trabajos.

Allí, Moretti sigue entonando nuevos clásicos de la factoría platense, ya sobre el amor (Las luces del sueño), acerca del recuerdo nostálgico (Superacción) o el retrato generacional (Los 90). El rock se mezcla con la música popular y el pop trágico y vital (emerge la figura decisiva de Federico Moura), entregando a la tradición (alternativa) del rock nuevos hitos en el terreno de la canción. Moretti lo resume todo en Melancolía: “Le di mi vida a las canciones y no me arrepiento”.

Javier Mattio
La voz del Interior

Miradas opuestas / “Una temporada en el amor”, De estelares

Una temporada en la meseta

Cinco discos y 15 años son suficientes como para empezar a cumplir las promesas de los primeros. Estelares tiene ya cinco álbumes en las bateas (y, mal que les pese, en la web), y llegan al quinto precedidos por el exitosísimo Sistema nervioso central. ¿Cómo se hace para refrendar un suceso, prolijito y con un par de hitazos, que los posicionó como una de las bandas preferidas del pop romántico? ¿Cómo se hace para posicionarse en el nuevo pop/rock argentino en el que los “abuelos” casi no tocan y los “padres” se hacen a un lado?

Ahora, a estos hijos pródigos los nervios les jugaron en contra: Una temporada en el amor los muestra en una meseta creativa, con algunos aciertos (de una banda aceitadita) pero poquísima sorpresa, con un puñado de cancioncitas agradables y poco más.

Coquetean con el tango y en el arte de tapa con cierta estética milonguera, dos imágenes (gráfica y auditiva) que tienen poco que ver con el Estelares que uno espera. Cristal, el primer corte de difusión, es el más pegadizo pero quizá el peor tema del álbum. Hubiera sido perfecto como corte de Callejeros o cualquier banda barrial, pero no para los dueños de toda una estética que de nuevos aires al pop.

Cierta ñoñez en las letras (“estaba preciosa, tenía un traje beige, mientras bailaba, yo volvía a creer”, de Las luces del sueño o “dónde estarás mi amor, quien te regala el sol”, de Las trémulas canciones, entre muchísimas más).

Igual el disco, aunque no es lo mejor del grupo, es lo mejor de lo que se ha editado en suelo argentino. Máscaras o Mil abejas (para su hija), son un par de grandiosas canciones de amor. Para pasar esta temporada y pensar en la siguiente.

Daniel Santos
La Voz del Interior

Mejor hacer antes que pensar

Adelanta en exclusiva el nuevo disco de Estelares. Y dice que las canciones se le presentan de modo “inevitable”. Enviado especial.

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Estelares, otro típico caso de banda bonaerense cocinada a fuego lento en Córdoba, tiene la presión de mantener o superar el listón conseguido con el disco Sistema nervioso central, cuyo vibrante repertorio fue despedido por sus músicos hace unos meses.

A esos fines, el cantante y compositor Manuel Moretti y el productor estrella Juanchi Baleirón están reunidos en el estudio de este último, que también opera como sala de ensayo y oficina administrativa de Los Pericos. Allí, en pleno Núñez, la consola no es muy ancha y se respira ese intangible conocido como “buena onda”, que no se percibe como una puesta en escena para el periodista.

Allí, Baleirón tira máximas como “si hay un buen estribillo, no hay que mezquinarlo”, mientras Moretti se traslada a la sala de grabación para hacer una toma. No resulta, su voz se cansa y deja todo para otra oportunidad. Entonces, invita a una revisión por todo lo grabado, señalando una suerte de Excel escrito a mano cuya primera entrada tiene el nombre de las canciones y la segunda todos los instrumentos que requirió cada uno. (…)

3 de Marzo en Quilmes

Lugar: Club Tucumán Horario: 23 h...
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