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	<title>Estelares &#187; Pagina 12</title>
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		<title>Entregar la vida a la canción</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Jun 2009 12:58:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Estelares</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cobertura del nuevo disco]]></category>
		<category><![CDATA[Prensa]]></category>
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		<category><![CDATA[Pagina 12]]></category>

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		<description><![CDATA[El cuarteto da un paso más allá de Sistema Nervioso Central con un álbum de alto nivel, que demuestra su capacidad de construir identidad propia en un terreno tan dado a los lugares comunes como la canción rock.

“Le di mi vida a las canciones, y no me arrepiento”, canta Manuel Moretti en “Melancolía”. Es una [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>El cuarteto da un paso más allá de Sistema Nervioso Central con un álbum de alto nivel, que demuestra su capacidad de construir identidad propia en un terreno tan dado a los lugares comunes como la canción rock.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">“Le di mi vida a las canciones, y no me arrepiento”, canta Manuel Moretti en “Melancolía”. Es una de esas frases que se adoptan de inmediato, pequeña gran filosofía hecha melodía: es la segunda canción de Una temporada en el amor, apenas han transcurrido seis minutos desde el comienzo del nuevo álbum de Estelares y ya alcanza para saber que se está ante un gran disco. Puede parecer una exageración, otro ejemplo de la fascinación que la prensa tiene con la banda de Junín/La Plata/Buenos Aires desde los tiempos de Extraño lugar y sobre todo a partir del magnífico doblete de Ardimos y Sistema Nervioso Central. En el medio suele menearse el “verbo” hypear, mucho más ajustado que el castellano inflar, pero la calidad de canciones como “El último beso”, “Moneda corriente”, “De la Hoya”, “Ella dijo” o “Luxemburgués” exime de cualquier inflador artificial: Estelares creció solo. Aunque el Sindicato del Cinismo enarque las cejas, a la hora de diseñar un mapa del rock argentino en el final de la primera década del siglo XXI no se puede prescindir de ellos.<br />
El cantante y guitarrista Moretti, el violero y coequiper compositivo Víctor Bertamoni, el bajista Pablo Silvera y el baterista Carlos Sánchez transitan un camino difícil pero lleno de atajos fáciles, el de la canción rock. Hay toda una tradición al respecto en la escena local, pero también infinidad de lectores del librito Canción rock para dummies. El cuarteto, sin embargo, se desmarca, quema ese libro en su propio fuego, se aleja de la cosa calamaresca y el versito flojo del “rock and roll de verdad”, y construye su identidad a partir de sabias combinaciones armónicas y melódicas –donde mayores y menores no son equipos de fútbol rivales, y pueden fundirse dibujando extraños paisajes–, un sólido sonido guitarrero y una destacada capacidad para producir emoción sin cursilería. Vaya como ejemplo “Mil abejas”: Moretti no es el primero ni será el último en tomar la guitarra para cantarle al milagro de una hija, pero la sencillez de la frase “Debe ser que no hay mayor verdad que tu amor” no produce empalago, sino un genuino nudo en la garganta. Esos versos de amor para Juana se combinan con la demoledora, intensa “Un viaje a Irlanda” para poner una doble cereza en la torta, cerrar el paquete por todo lo alto: “Veinte años no es nada si hubiesen sido decentes”, tira el cantante, desactivando como al pasar décadas de mito sobre el paso del tiempo.<br />
Claro que antes de eso el grupo fue construyendo pacientemente su edificio de canciones, con eje en ese “sexto B” que aparece con recurrencia similar a la que Moretti exhibe al preguntarse sobre su condición de amante fiel, farsante, impostor o truhán: dudas existenciales que le dan la firmeza musical para dejar caer perlas brillantes como “Autobuses”, uno de los muchos corazones del disco. Allí, el grupo suma a un invitado de lujo como Fito Páez, que deja a un lado todo exceso particular para integrarse al grupo, apropiarse de una estrofa pero también prestarse a un inolvidable dueto de voces con Manuel. Es otro estribillo que se queda a vivir en el marote, en un disco que abunda en ellos: no puede decirse otra cosa de “Las trémulas canciones”, donde Ariel Rot colabora para una tanada romántica que no se traduce en grasada, o la urgencia de “Las luces del sueño” o la dulce desesperación de “Máscaras” o el rapto-Virus de “No hay más”, escrita por Silvera.<br />
Para los amantes del rockito “hacia arriba”, Una temporada en el amor ofrece el single inevitable, que engancha de inmediato y –lamentablemente– caerá presa del hartazgo de la heavy rotation: aun así, por un tiempo será difícil sustraerse a la potencia de ese “Somos tan frágiles/ tan memorables, ves?”. Potente, también, es la épica de “Los ’90” (como “Tanta gente”, personal retrato de la era de Carlos Saúl I), las guitarras alla Adrian Belew de “4 Chicos” o la pintura de un gélido país de “Superacción”.<br />
Y así, con el aporte de Juanchi Baleiron –el productor que supo cristalizar de una vez y para siempre el núcleo sonoro de la banda–, las guitarras de Sebastián Escofet y las teclas de Eduardo Minervino, Estelares le pone la firma a un opus 5 que los encuentra en plena madurez, tan convencidos de lo suyo como para evitar los atajos facilongos, para entregarle su vida a las canciones y no arrepentirse. Y, de paso, convencer a quien tenga la oreja atenta de que vale la pena subirse al mismo autobús: que sea una larga temporada.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p><strong>Eduardo Fabregat</strong><br />
<a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/7-14153-2009-06-10.html">Página 12</a></p>
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		<title>Estelares y su nuevo disco, Una temporada en el amor</title>
		<link>http://www.losestelares.com.ar/prensa/estelares-y-su-nuevo-disco-una-temporada-en-el-amor/</link>
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		<pubDate>Fri, 29 May 2009 20:19:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Estelares</dc:creator>
				<category><![CDATA[Archivo]]></category>
		<category><![CDATA[Prensa]]></category>
		<category><![CDATA[Estelares]]></category>
		<category><![CDATA[Pagina 12]]></category>
		<category><![CDATA[Una temporada en el amor]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8220;Tradujimos nuestras grandes pasiones como enseñanzas&#8221;
Manuel Moretti, líder de una banda que es al mismo tiempo popular y &#8220;de culto&#8221;, anticipa las claves de su último trabajo, que aparecerá el próximo viernes. &#8220;La figura es el amor como construcción, ni siquiera como pareja&#8221;, explica.

Manuel Moretti parece tener todo el tiempo del mundo cuando se sienta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2><strong>&#8220;Tradujimos nuestras grandes pasiones como enseñanzas&#8221;</strong></h2>
<p style="text-align: justify;"><strong>Manuel Moretti, líder de una banda que es al mismo tiempo popular y &#8220;de culto&#8221;, anticipa las claves de su último trabajo, que aparecerá el próximo viernes. &#8220;La figura es el amor como construcción, ni siquiera como pareja&#8221;, explica.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Manuel Moretti parece tener todo el tiempo del mundo cuando se sienta a la mesa de un bar a unas cuadras del Abasto, justo a la vuelta del lugar que quiere convertir en su bunker y estudio. Sin embargo, el cantante de Estelares vive por primera vez todo lo que implica estar a punto de publicar un disco cuando el anterior fue exitoso. Sistema nervioso central, de 2006, puso por primera vez al cuarteto en todas las radios gracias a temazos como &#8220;Aire&#8221; y &#8220;Ella dijo&#8221;. Eso provocó que Estelares llegara a lugares como el Opera, entre otros, y que abandonara definitivamente su estatus de secreto mejor guardado de un grupo selecto de fans. Por eso, Moretti disfruta de &#8220;todas esas novedades&#8221; que vive ahora, como que lo reconozcan por la calle y que el sello PopArt tenga como prioridad el lanzamiento del inminente Una temporada en el amor, que aparecerá el próximo viernes. Este juninense de cuarenta y pico confía en las canciones que registró con sus compañeros Víctor Bertamoni (guitarra), Pablo Silvera (bajo) y Carlos Sánchez (batería), y la única ansiedad que siente, confiesa, &#8220;es por responder a lo que ahora significa Estelares&#8221;.<span id="more-487"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Repaso rápido: el cuarteto se formó en La Plata en 1994, publicó dos discos muy elogiados por la crítica pero sin difusión (Extraño lugar y Amantes suicidas), y estuvo en el ostracismo hasta que, de la mano del perico Juanchi Baleirón como productor, Ardimos le dio la primera posibilidad de abrirse a más público. Lo demás ya se contó arriba: vino Sistema&#8230; y una popularidad que se tradujo, por ejemplo, en que tres canciones tuvieran versiones bailanteras. &#8220;Cuando lo pienso desde el presente, este camino tiene lógica&#8221;, reflexiona Moretti. &#8220;Los primeros dos discos tenían buenas canciones, pero eran de un narcisista. O sea, un tipo que laburaba encerrado en su habitación, sin relacionarse con el afuera, a pesar de que venía con una banda. A partir de Ardimos, fue como si dijera: &#8216;Quiero dejar de ganarme la vida con la gastronomía, quiero ser músico. Dejo todo y me voy a Buenos Aires, me como tres años sin un mango, exclusivamente componiendo y viviendo con lo que pueda&#8217;. No tenía más ganas de tener una banda de la que sólo se enteraban los entendidos.&#8221;</p>
<p style="text-align: justify;">Una temporada&#8230; muestra a una banda más &#8220;expansiva&#8221;, con el agregado de invitados permanentes en guitarra y teclados que enriquecieron el sonido y potenciaron la natural capacidad cancionera del cuarteto original. Estelares ya no le tiene miedo al hit radial; es más, lo disfruta, pero no por eso se abandona a la obviedad, como tantos de sus colegas. &#8220;El disco tiene un costado de investigación&#8221;, asegura el cantante. &#8220;Es la primera vez que nos ponemos a improvisar sobre mis canciones y aparecen músicas, desde Wilco y Radiohead hasta Nino Bravo y Sandro, que siempre habían estado. A mí me genera mucho placer haber logrado traducir toda esa información.&#8221; Tres canciones del álbum (&#8220;Hoteles&#8221;, &#8220;Superacción&#8221; y &#8220;Tanta gente&#8221;) son versiones de la banda de canciones que Moretti había grabado en un disco solista que sólo circuló en CD-R, La mañana del aviador, y que había hecho para sacarse las ganas porque se dilataba la salida de Ardimos. En el texto que acompañaba a ese disco, el cantante reconocía que todos los temas hablaban &#8220;de la pérdida&#8221;. Pero ahora, explica Moretti, &#8220;el tipo de La mañana&#8230; pasó por Ardimos y Sistema&#8230;, y vuelve entendiendo la tristeza, pero sabiendo que se puede salir. Por eso el disco se llama Una temporada en el amor&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>-Es que el amor siempre es una temporada, aunque pueda ser más larga o más corta.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">-Claro. La figura que pensé es la del amor como construcción, ni siquiera como pareja. Aunque tiene que ver el hecho de que me convertí en padre, la idea viene de antes: hace cinco o seis años empecé a pensar que había yeites míos que no quería repetir. Y con la banda pasó lo mismo. Por eso imaginé a Una temporada&#8230; como un lugar geográfico: una temporada en las Sierras de la Ventana, que es uno de los lugares que más me gustan de la Argentina. Es como decir: &#8220;Mirá esa geografía, las cuevas, ahí está lleno de luz, ahí hay viento&#8221;. Eso es lo que tiene el amor: lugares de disfrute y de contención, y el vacío de la nada cuando no uno no se encuentra a sí mismo ni encuentra al otro.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>-Otro de los títulos posibles era &#8216;El mundo de Leonardo Favio&#8217;.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">-Sí, sí, estaba como loco con Favio. Le escribí a Leonardo, le expliqué que para mí él es lo más, y su secretaria me respondió que él estaba emocionadísimo, que le parecía &#8220;demasiado honor&#8221;. Pero después pensé que iba a pasarme dos años hablando de Favio en lugar de hablar del disco&#8230; De todos modos, él me parece genial como cineasta y como autor de canciones populares. Porque, sí, yo arranqué con el rock, pero amo a los cantantes populares como Favio, Nino Bravo o Roberto Carlos. Creo que eso se nota mucho en &#8220;Las trémulas canciones&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>-Y también en su forma de cantar &#8220;No hay más&#8221;.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">-Esa canción es de Pablo y es la más platense, con mucho de Virus, pero es verdad que mi forma de cantar tiene que ver con ese cantor italiano que tengo adentro. Es que para mí Nino Bravo o Roberto Carlos son tope de gama. Me mató cuando Andrés (Calamaro) hizo el cover de &#8220;La distancia&#8221; (de Roberto Carlos). Y me agarré una calentura bárbara porque nunca lo había pensado. Me acordé que era la canción que, de pendejo, más relacioné con la pérdida. De grande entendí que era porque mi viejo era viajante, entonces era un padre ausente muy seguido. Esa cosa de la distancia, de pérdida, hizo que fuera una canción muy fuerte para mí. Eran las canciones que escuchaba mi vieja. Hasta Julio Iglesias&#8230; (canta) &#8220;Me olvidé de vivir, me olvidé de vivir&#8221;. ¡Esas frases son las que me gustaría poner en mis canciones! Son un montón de descubrimientos que tienen que ver, entre otras cosas, con el ejercicio del oficio. Después de casi veinte años desde que empezamos con Víctor, ya tenemos un poco más de aire como para identificar nuestras grandes pasiones y traducirlas como enseñanza. Eso aparece en el disco y me gusta que así sea. Qué sé yo, &#8220;Un viaje a Irlanda&#8221;, que cierra el disco, es un tema que yo tocaba sólo, pero al segundo ensayo, sin hablar, salió la versión que hicimos en el disco. Y eso pasa por la personalidad de la canción: es ella la que elige.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>-Esa canción tiene bastante de &#8220;Yankee Hotel Foxtrot&#8221;, de Wilco.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">-¡Exactamente! El otro día decía Radiohead, pero yo no soy Radiohead aunque amé a esa banda. Sí estoy mucho más cercano a Jeff Tweedy (líder de Wilco). Es un master total. Y hay Wilco en el disco, es intencional.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>-Usted ha dicho que su gran tema para las letras es la carencia. Y en esta canción habla de sus amigos&#8230; ¡y a todos les debe algo!</strong></p>
<p style="text-align: justify;">-(Se ríe.) Esa canción es de la época del menemato. Traté de hacer algo cariñoso y humano en un momento en que tenía una sensación muy fea de soledad. A veces me pasa que tengo mucha emoción y no sé de dónde viene, y tengo que relacionarla con algo. En ese momento, automáticamente la relacioné con mis amigos. Pero son amigos a los que hacía mucho que no veía. &#8220;Te debo un whisky con soda, Fer&#8221;: a Fernando hacía diez años que no lo veía, pero es irlandés y recordé que le gustaba chupar whisky. &#8220;Te debo un viaje a Irlanda, Andrés&#8221;: es otro descendiente de irlandeses a quien quiero por mi antigua relación con lo mejor del catolicismo. Silvia era una bailarina a la que de verdad le debía baile y noches de parranda. Y Julieta es una amiga, quedó perfecto decir que le debía porros y alcoba. Me puse a jugar con eso y aparecieron otras cosas, como que &#8220;veinte años no es nada si hubiesen sido decentes&#8221;: desde que soy chico viví con los militares y después con el menemato. &#8220;Vicky me llamó de España&#8221;, mentira, no me había llamado nada, pero todo el mundo estaba yéndose. Y la canción tiene algo que transmite una pertenencia, que es precisamente la no pertenencia.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>-Claro: &#8220;No pertenezco a esto, a este momento horrible&#8221;.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">-Exacto. Eran un montón de imágenes que me cerraban y que me venían como chorizo. &#8220;Lo que es peor hacer, mil veces ya lo hicimos/ Lo que es mejor hacer, lo saben dos o tres nomás&#8221;: me refiero a lo difícil que es ser constructivo, cosa que se liga con lo de una temporada en el amor. Pasa con esa letra, con la de &#8220;Superacción&#8221;, con la de &#8220;Tanta gente&#8221;, aunque no es tan pesada, con la de &#8220;Melancolía&#8221;, que es nueva&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>-&#8221;Melancolía&#8221; da la sensación de que ya no se banca ese sentimiento que caracterizó tantas de sus letras.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">-Es eso. &#8220;Melancolía, aquí otra vez, ¿no has tenido bastante?&#8221; ¿Qué querés de mí? (Se ríe) La idea tiene que ver con ese momento en el que estás mejorando pero te atrapan recuerdos de cómo dejaste a esta persona, de que estás solo como un perro y de que no hiciste nada con tu vida&#8230; En un momento, digo &#8220;les di mi vida a las canciones y no me arrepiento&#8221;. Entonces, lo que perdí por haber elegido las canciones ya está. La compuse en una noche de angustia existencial sin mucha lógica, porque ya habíamos publicado Sistema&#8230;, no era que no había hecho nada. Pero me acordaba de una piba que había sido adorable conmigo y con la que había hecho la cagada del siglo, entonces, me vino esa sensación de decir: &#8220;No podés cuidar nada&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>-En la elección siempre hay una pérdida y queda esa sensación de &#8220;qué habría pasado si hubiera elegido el otro camino&#8221;.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">-Todo el tiempo. En términos psicoanalíticos, es el deseo, el hecho de estar vivos.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>-¿Hizo terapia?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">-Hago terapia desde hace mucho y soy bastante psicoanalítico, me parece uno de los conocimientos más brillantes de la modernidad. Hay bastante de eso en mis canciones.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>-En Sistema&#8230; habían recuperado &#8220;Aire&#8221;, que estaba en La mañana&#8230;, y ahora retomaron otras tres canciones de ese disco solista suyo. ¿Por qué?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">-Además, &#8220;Viaje a Irlanda&#8221; y &#8220;Autobuses&#8221; son de la misma época, y otras dos son del &#8216;91. Y eso pasó porque hay canciones que ganaron por calidad. Casi todas las canciones de este disco son neurálgicas, testimoniales, de cosas que me pasaron en diferentes épocas, aunque no son &#8220;autobiográficas&#8221;. Ojo, casi no hay historias de amor, salvo &#8220;Cristal&#8221;, que es más de ruptura que otra cosa. Las demás son jugar con el verso, con la carencia y, en el caso de las de La mañana&#8230;, con el menemato. Y me parece que está muy bien que podamos poner sobre el escenario canciones que están vivas y a las que la banda recontra revitalizó.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>-Ya que mencionó &#8220;Autobuses&#8221;, ¿cómo fue el contacto con Fito Páez, que canta allí?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">-Un domingo estaba en casa de amigos, comiendo un asado, y me llamó Coki de Bernardi (líder de los Killer Burritos, que ahora acompañan a Páez): &#8220;Manu, Fito está enamorado de &#8216;Ella dijo&#8217; y quiere que vengas a cantarla con él al Opera&#8221;. Justo un tipo como Fito, al que escuché tanto y del que aprendí tanto&#8230; Pegamos una onda tremenda, estuve en su casa, lo invitamos a nuestro Opera, y cuando decidimos grabar este disco le pedí que cantara.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>-En esa canción usted menciona un traje beige, imagen que también aparece en &#8220;Las luces del sueño&#8221;. ¿Casualidad?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">-(Se ríe.) Tengo ideas recurrentes, de dos o tres canciones, porque si me gustan no tengo problemas cuando vuelven a aparecer. Los trenes, por ejemplo. El traje beige apareció primero en &#8220;Las luces del sueño&#8221;, no sé por qué: era una imagen en la que veía a una chica joven caminando al reencuentro de alguien en una gran kermés y tenía puesto un traje beige. Se me representó en ese traje la ternura femenina. No sé, es rarísimo, no tiene ningún asidero. Y en &#8220;Autobuses&#8221;, cuando digo &#8220;me compré un traje beige&#8221;, es la ternura, precisamente.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>-La letra de &#8220;Hoteles&#8221; no parece suya: ¿quién va a creerle que le encanta vivir en lugares tan impersonales como los hoteles?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">-Es que, precisamente, se trata de una parodia de la soledad: la sensación de vivir en hoteles es la de estar más sólo que un perro. Mi idea era la de dos amigos aristocráticos que se van a un hotel. Uno de ellos es escritor y está escribiendo La mañana del aviador, que para mí era el mejor título que podía tener un libro.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>-¿Y cuándo se animará usted a escribir ese libro?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">-Es dificilísimo ser escritor. Es un oficio que entiendo porque leo mucho y me gusta meterme en los pensamientos del escritor cuando escribe, pero no sé cómo hacer el desarrollo de una trama ni armar un personaje. Puedo escribir versos porque me gusta, pero me parece que ser escritor es demasiado.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><strong>Roque Casciero</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/3-13984-2009-05-24.html">Página 12</a></p>
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		<title>Armamos un lindo asadito</title>
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		<pubDate>Thu, 23 Apr 2009 14:57:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Estelares</dc:creator>
				<category><![CDATA[Archivo]]></category>
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		<category><![CDATA[Pagina 12]]></category>
		<category><![CDATA[suplemento no]]></category>

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		<description><![CDATA[ESTELARES, &#8220;SISTEMA NERVIOSO CENTRAL&#8221; Y EL ARTE DE LA CANCION
&#8220;Armamos un lindo asadito&#8221;
A la hora de darle forma al sucesor de Extraño lugar, Amantes suicidas y Ardimos, el cuarteto platense puso sus mejores canciones en la parrilla y les abrió la puerta a los amigos. Y se entusiasma con el nuevo auge de la melodía [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>ESTELARES, &#8220;SISTEMA NERVIOSO CENTRAL&#8221; Y EL ARTE DE LA CANCION</p>
<p><strong>&#8220;Armamos un lindo asadito&#8221;</strong></p>
<p>A la hora de darle forma al sucesor de <strong>Extraño lugar</strong>, <strong>Amantes suicidas</strong> y <strong>Ardimos</strong>, el cuarteto platense puso sus mejores canciones en la parrilla y les abrió la puerta a los amigos. Y se entusiasma con el nuevo auge de la melodía que parece darle un mejor contexto al disco: &#8220;Hay tendencias que, si las sabés esperar, te vuelven. Nosotros</p>
<p>Hubiera sido injusto que la crisis que azotó el país entre 1998 y el 2001, y que se llevó puesta a tantas bandas prometedoras, también terminara con Estelares. Y eso estuvo a punto de suceder cuando a pesar del pequeño éxito de <strong>Extraño lugar</strong> en 1996 (editado también en España), <strong>Amantes suicidas</strong> (1998) tuvo poca o nula difusión y la banda entró en un peligroso parate que se prolongó un par de años. Justo ellos, que habían conjurado la repetida contradicción de todas las épocas, aquella de modernos vs. auténticos (electrónicos vs. barriales en los &#8216;90) con ese rock épico y vital, tan trágico como esperanzador. Justo ellos que, a caballo de temazos como <em>El corazón sobre todo</em> (tarde o temprano, un clásico inapelable del rock de acá), habían enamorado hasta al más descreído, devuelto el ánimo hasta al que ya había bajado los brazos.<span id="more-422"></span></p>
<p>Por suerte, a veces, los salvadores también se salvan. Y a los Estelares -gracias a un demo con la milagrosa <em>Moneda corriente</em>, a cargo del platense Sebastián Escofet- les tocó cruzarse con el Perico Juanchi Baleirón, casualmente en busca de una banda con la cual elevar su performance y saltar de productor correcto a alquimista talentoso y multiplicador. Algo así como el Santaolalla de <strong>La era de la boludez</strong>, de Divididos: una apuesta personal. La apuesta, como se sabe, funcionó: <strong>Ardimos</strong> (2003) no fue un éxito de ventas, pero volvió a poner al grupo sobre la escena (y a ubicar a Juanchi como productor codiciado). Temas como <em>América, Feliz, De la Hoya</em> y el propio <em>Moneda corriente</em> maravillaron a devotos y extraños (entre ellos, al gran Jorge Serrano) y ya nadie pudo hacerse el distraído: se estaba frente a una banda que, si daba los pasos correctos, podía llegar a convertirse en una de las grandes. En especial porque ya contaba con lo básico: sencillas y adorables canciones.</p>
<p>La chance hoy se llama <strong>Sistema nervioso central (SNC)</strong>, flamante cuarto álbum del grupo con Juanchi otra vez en el timón, que estará en la calle el 6 de septiembre, y que el <strong>NO</strong> pudo compartir con sus responsables: Manuel Moretti (voz, guitarra y teclados), Víctor Bertamoni (guitarra líder y coros), Pablo Pali Silvera (bajo y coros) y Carlos Sánchez (batería) se reunieron en el PH del Abasto que el propio Manuel comparte con el tecladista de Los Peyotes, Víctor Mazzaro, para adelantar algunos conceptos a una semana de la salida del disco.</p>
<p><strong>-¿Por qué <em>Sistema nervioso central</em>?</strong></p>
<p><strong>Manuel:</strong> -Primero por lo que dijo George Harrison cuando le preguntaron una vez por los Fab Four: &#8220;Fuimos los Beatles no porque dimos el alma sino porque dejamos nuestro sistema nervioso&#8221;. Cuando escuché eso me encantó. Y segundo por la analogía medular. Aun hoy la ciencia no sabe bien cómo funcionan ciertas células de la médula y, sin embargo, son las que nos mantienen caminando, más allá de la razón o la conciencia. Nos pareció una muy linda figura para el disco.</p>
<p><strong>-¿Cómo lo describirían?</strong></p>
<p><strong>Manuel:</strong> -Mirá, me gustan las canciones, cómo jugué con las letras, pero todavía no tengo la definición. Pero me parece que está bien vestido. Es un disco <em>up</em>.</p>
<p><strong>Carlos:</strong> -Yo también iba a decir eso, es un disco up, pero en lo anímico. No en que muevan todos la colita (<em>risas</em>). Pero sí, lo que yo veo en la diferencia con otros discos es eso, el ánimo siempre arriba desde que empieza hasta que termina, cosa que también lo hace cantable, como muchos que lo escucharon dicen.</p>
<p><strong>Manuel:</strong> -Sí, el disco arranca con las canciones frescas, pasa al mundo de las baladas, después va a tres o cuatro melancos y cierra con las más arties y difíciles. Ahí sí hubo algo pensado, un recorrido. Tiene como regiones de canciones, todas primas hermanas entre sí que van pasando según las presentan.<strong>-¿Cómo manejan la expectativa de masividad, la idea de que puede llegar a pasar algo importante con el disco?</strong></p>
<p><strong>Manuel:</strong> -Básicamente con alegría. Pero cuanto más devolución tenemos, más tranquilidad. Estamos ilusionados también. Sentimos que algunas cosas van a pasar.</p>
<p><strong>Víctor:</strong> -El video, por ejemplo, ya lo estamos armando y todavía no está el disco en la calle.</p>
<p><strong>-¿Cómo van a hacer para evitar el típico relato de la modelo linda en pose cool?</strong></p>
<p>Manuel: -Mirá, con el pibe que va a ser el director nos pasó que nos reunimos y no habían pasado cinco minutos y ya tenía dos ideas buenísimas. Si la idea es fresca y está dentro del presupuesto, vas para adelante&#8230; Igual, desde ya lo firmo: nuestros videos no van a ser <em>palermizados</em> (<em>risas</em>).</p>
<p><strong>-¿Qué pasa con la imagen? ¿Son de ponerse de acuerdo con la ropa que se ponen para salir a tocar y con lo que no?</strong></p>
<p><strong>Víctor:</strong> -No, para nada. Más o menos nos vamos acomodando. Como esa frase que dice: &#8220;El carro anda y los melones se acomodan&#8221; (<em>risas</em>).</p>
<p><strong>Pali:</strong> -Claro, siempre es muy espontáneo.</p>
<p><strong>Manuel:</strong> -O muy Arjona (<em>más risas</em>).</p>
<p><strong>-En <em>Ardimos</em>, Andrés Calamaro; en <em>SNC</em>, Jorge Serrano y Pity. ¿A Estelares les sientan bien los invitados cancioneros?</strong></p>
<p><strong>Víctor:</strong> -A Serrano lo conocimos en Cosquín, charlando en los camarines, le pasamos <strong>Ardimos</strong> y se alegró porque dijo que tenía muy buenas referencias del disco. Después, en una entrevista, dijo que las canciones suyas eran tan buenas como las de Calamaro, Babasónicos y Estelares. No lo podíamos creer (<em>risas</em>).</p>
<p><strong>Manuel:</strong> -Sin dudas, Jorge es uno de los escritores de canciones populares que más nos gustan.</p>
<p><strong>-¿Y con Pity cómo fue?</strong></p>
<p><strong>Manuel:</strong> -Pity fue por onda. Una vez nos fue a ver a La Trastienda, se copó para subir y quedamos con buena relación. Después casi no llega al disco porque tuvimos un malentendido con los horarios. Pero por suerte pudo venir sobre el cierre de la grabación y estuvo muy bueno.</p>
<p><strong>-Pity aparece primero en el coro y recién después como voz solista.</strong></p>
<p><strong>Manuel:</strong> -Sí. Al principio es como la voz de la conciencia que aparece desde el fondo, bien fantasmagórica. Y está bueno, ¿no? Porque hacer de fantasma es algo que a él no le cuesta mucho (<em>risas</em>). Lo de los invitados en el disco fue básicamente un gran asado con amigos: Manzanita Esaín, Seba Escofet, Mariano de A77aque, Pinto de Los Peyotes, Edu de Arbol. Está claro que son buenos músicos, eso se descarta. Pero ya que podíamos invitarlos, dijimos: &#8220;Armemos un lindo asadito&#8221;. Y el asado fue el disco.</p>
<p><strong>-¿Sienten que hoy, con la escena electrónica en crisis y todas las bandas buscando su mejor estribillo, es una época más propicia que los &#8216;90 para hacer canciones?</strong></p>
<p><strong>Manuel:</strong> -Puede ser. Hay muchos que dicen que lo que nosotros hacíamos en el &#8216;95 estalló hace poco. Pero, bueno, ya está.</p>
<p><strong>Víctor:</strong> -Lo que pasa es que hay tendencias que van con la música popular, que si las sabés esperar te vuelven, te llega el momento. Nosotros esperamos quince años (<em>risas</em>).</p>
<p><strong>Manuel:</strong> -Hay gente que me dice: &#8220;¿Sabés lo que hubiera sido <em>Moneda corriente</em> ahora? ¿Con el resurgimiento de Calamaro y todo eso? ¡Te la hubieras tenido que sacar del calzoncillo porque no la aguantabas más!&#8221; (risas). Pero tampoco es que tengamos un plan.</p>
<p><strong>-OK, pero tal vez sí cierta convicción de insistir con una idea&#8230;</strong></p>
<p><strong>Carlos:</strong> -Sí, pero tampoco nada forzado. Siempre natural.</p>
<p><strong>Víctor:</strong> -Y es que no nos quedaba otra, es lo que nos sale.</p>
<p><strong>Manuel:</strong> -Es como jugar de lo que sabés jugar.Carlos: -Pero hay una tendencia cancionera en todo el espectro, desde bandas que eran estrictamente rockeras y que el corte de difusión pasó a ser un balada, como La Renga, Divididos, hasta Arbol y Tipitos&#8230;</p>
<p><strong>Manuel:</strong> -Bueno, el resurgir de la canción tiene que ver también con el gran lugar al que llegó Andrés. El grado de popularidad que alcanzó con <strong>Alta suciedad, Honestidad brutal</strong>&#8230;</p>
<p><strong>Víctor:</strong> -No es casualidad tampoco que su éxito haya sido cuando se copó con Dylan y lo hizo asimilable a los oídos de acá. Hoy, a través de Calamaro, Dylan está en todos lados. El segundo disco de Guasones es muy Dylan, por ejemplo.</p>
<p><strong>-¿Coinciden con que es difícil ubicarlos en una escena?</strong></p>
<p><strong>Manuel:</strong> -Nosotros arrancamos cuando se estaba terminando los que hacían una cosa más sónica (Martes Menta, Los Brujos). Pero en realidad nunca nos sentimos como pertenecientes a ninguna escena, y nunca supieron dónde meternos tampoco (<em>risas</em>).</p>
<p><strong>Carlos:</strong> -Cómo será de difícil que nos llamaron para tocar en el Nuevo Rock en Obras y al toque para el Nuevo Pop. Si llegan a hacer el Nuevo Folk seguro que también nos llaman.</p>
<p><strong>-Hablando de folk: en La cupé roja (de Ardimos) hay guitarra slide. Ahora, en Después de un show, también. ¿Hay cierto gusto por el rock sureño?</strong></p>
<p><strong>Víctor:</strong> -Lo que pasa es que tango y country fue lo que más estudié en mi vida. Me metí porque me enamoré del estilo, esa cuestión del feeling. Viste que los tipos se suben a una melodía y por ahí tocan notas sin parar y nunca se caen, nunca pierden el hilo. Eso me parece impresionante.</p>
<p><strong>Manuel:</strong> -Igual a mí me parece que los slides de Víctor son más folk que country. Pero es verdad que tienen esa languidez y profundidad de un color totalmente americano. Y rural. El y yo nos criamos en pueblos, andando todo el tiempo en calles de tierra, con mucho espacio, los horizontes, qué sé yo&#8230; Las llanuras te dan una cosa como de amplitud, de inmensidad. Imaginate Buenos Aires o Nueva York: es imposible que alguien aprendiera a tocar slide ahí. No, tiene que venir de un lugar rural.</p>
<p><strong>-Los solos de Víctor también son muy melódicos y cantables. ¿De dónde tomaste ese estilo?</strong></p>
<p><strong>Víctor:</strong> -Un poco de escuchar los solos del rock nacional. Me gustaban mucho los de Julio Moura (Virus) y los de Skay (Los Redondos). A los 15 me compré una guitarra parecida a la de él. Después, también, el amor por la escala pentatónica, estirar notas y tocarlas lentas sobre acordes hasta que vaya saliendo la melodía.</p>
<p><strong>-Después de Radiohead apareció una camada de bandas que hacía eje en lo melancólico. Sus canciones transmiten melancolía, pero también vitalidad y energía. ¿Coinciden?</strong></p>
<p><strong>Manuel:</strong> -Estelares tiene más laburo de guitarras y bases fuertes y avasallantes, un poco como el rock clásico de Neil Young y los Crazy Horses, que es distinto a Radiohead o a las bandas argentinas que las siguen.</p>
<p><strong>Carlos:</strong> -Igual, por una cuestión geográfica, también hay diferencia. La nuestra es una melancolía latina, no londinense, con niebla británica, que es otra cosa. Eso también influye. Es más: los ingleses tienen un estado específico de melancolía inglesa, el <em>spleen</em>, que no se aplica a otros lugares. Lo mismo pasa con el blues y los afroamericanos. O con el tango&#8230;</p>
<p><strong>Manuel:</strong> -A mí me parece que la banda tiene colores melancólicos más relacionados con eso, una melancolía más rioplatense. <em>Estrella, Feliz, Disco pub, América, Moneda corriente</em>. En este disco, <em>Campanas, Ardimos&#8230;</em></p>
<p><strong>-De todos modos, Estelares también tiene su pata brit.</strong></p>
<p><strong>Manuel:</strong> -Totalmente. <em>Estrella</em> tiene un estribillo muy brit. Más allá de todo siempre nos gustaron bandas como los Kinks, los Who o, más acá, Blur,The Verve, la voz de Ashcroft. De nosotros, Pali es el que aporta más esa onda.</p>
<p><strong>El mundo de un songwriter</strong></p>
<p>Si bien en el rock es común encontrarse con compositores acosados por sus demonios o sumidos en los caprichos más extravagantes, ese no parece ser el caso de Manuel Moretti, voz líder de Estelares. Más allá de que reconoce alguna que otra temporada en el infierno, la vida de Manuel se nutre principalmente de la cotidianidad. Esa que lo lleva a no perderse ningún partido de Sarmiento de Junín en la B Nacional o estar atento a lo que sucede con la Selección de vóleibol en la Liga Mundial (&#8220;Es un fanático de ESPN y de la GP, la Fórmula 1 de las motos&#8221;, agrega uno de sus allegados). Lo cierto es que suma cualquier información para hacer canciones. A toda hora y bajo cualquier excusa. En el 2002, ansioso por la demora de <strong>Ardimos</strong>, editó <strong>La mañana del aviador</strong>, una grabación casera, sensible y descarnada, muy en la onda de <strong>El Salmón</strong>, pero con inconfundibles marcas propias: los lagos del Sur, Junín, el folk de Neil Young y la referencia a los amigos que se iban del país. &#8220;Para mí, los amigos son muy importantes&#8221;, sostiene. &#8220;Tengo la suerte de que muchos de ellos me asistan con películas y libros.&#8221; Entre sus escritores favoritos figuran Norman Mailer, John Cheever y Graham Greene. &#8220;La literatura y la música son lenguajes distintos, pero de todos podés sacar algo. En ese sentido lo tomo como una profesión&#8221;, dice. Lo que se llama un songwriter.</p>
<p><strong>Juan Manuel Strassburger</strong></p>
<p><a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-2408-2006-08-31.html">Página 12</a></p>
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		<title>El secreto ya no está tan guardado</title>
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		<pubDate>Thu, 23 Apr 2009 14:50:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Estelares</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Esta noche, en La Trastienda, el cuarteto platense mostrará en vivo las canciones de Sistema Nervioso Central, su último y notable disco.
Con su cuarto disco, Estelares comienza a despegar hacia un merecido reconocimiento.
Con su cuarto disco, el reciente Sistema Nervioso Central, Estelares dejó de ser el secreto mejor guardado del rock argentino: por obra y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Esta noche, en La Trastienda, el cuarteto platense mostrará en vivo las canciones de Sistema Nervioso Central, su último y notable disco.</p>
<p>Con su cuarto disco, Estelares comienza a despegar hacia un merecido reconocimiento.</p>
<p>Con su cuarto disco, el reciente Sistema Nervioso Central, Estelares dejó de ser el secreto mejor guardado del rock argentino: por obra y gracia de la difusión, que siempre les había resultado esquiva, los platenses ganaron espacios y cada vez acceden a escenarios más grandes. Como el de La Trastienda, donde se presentarán esta noche, pero también el del festival Pepsi Music. Nada más merecido, porque el cuarteto ha construido desde siempre verdaderas gemas cancioneras. &#8220;Suponíamos que si la gente empezaba a enterarse de las canciones que nosotros considerábamos que estaban bien, podía pasar lo que pasa ahora: que nuestro nombre esté en boca de un montón de personas&#8221;, explica el cantante, compositor y guitarrista Manuel Moretti. &#8220;Pero quizás ahora las canciones nos han devuelto más, porque estoy más maduro compositivamente y porque la banda creció. El secreto ya no está tan bien guardado, la gente empieza a enterarse, y por un lado está buenísimo, pero por otro hay como una pequeña bronca porque nos parece que desde el año cero somos una muy buena banda de canciones, y hubiese estado bueno que alguien nos diera bola antes. De todos modos, no nos quejamos&#8230;&#8221;<span id="more-419"></span></p>
<p>No es raro por estos días escuchar a Moretti en la radio cantando que viajaba &#8220;sin ideas de Buenos Aires a Junín&#8221; (ciudad de la que es oriundo y donde Estelares es orgullo local) en el corte &#8220;Aire&#8221;. Pero en Sistema Nervioso Central, que fue producido por Juanchi Baleirón (Pericos) igual que el anterior Ardimos, hay varias canciones que tienen destino de hit, como &#8220;Ella dijo&#8221;, &#8220;Las vías del tren&#8221; o &#8220;Un día perfecto&#8221;. &#8220;Este disco tiene el beat más alto que los anteriores, y una cosa de composición natural, que es que me venían todas las canciones con estribillos armados&#8221;, reconoce Moretti. &#8220;Eso tuvo que ver con el ejercicio que hice en Ardimos, porque antes no le daba mucha bola a los estribillos y Juanchi me instó a laburarlos. Al haber hecho un ejercicio medio intensivo de buscar eso, después lo naturalicé.&#8221;</p>
<p>-Responde a la lógica que una banda cancionera como Estelares haya invitado a un maestro de la canción popular como Jorge Serrano, de Los Auténticos Decadentes.</p>
<p>-Claro&#8230; Uno de mis grandes días fue cuando Jorge dijo en una nota que quienes más lo influían eran Calamaro, Babasónicos y Estelares. ¡No lo podía creer! Y que él esté en &#8220;Ella dijo&#8221; es muy especial, porque cuando la compuse pensé que había escrito mi primera gran canción popular, una que puede llegar a cantar hasta mi abuela. Un amigo escuchó el disco y me escribió: &#8220;Cuando entra Serrano, la clava en el ángulo&#8221;.</p>
<p>-Da la sensación de que bien podría ser una canción de Serrano.</p>
<p>-Eso es un gran elogio. Y sé que es nuestra canción más boom, si puedo comunicársela a la gente.</p>
<p>-¿Es autobiográfica?</p>
<p>-Es sobre cuando te querés con alguien pero sabés que no vas a animarte por el temor a fracasar, pero que a la vez es difícil dejar de verte porque te encanta la piel. La canción juega con esas imágenes, con eso de que está todo bien pero no deja de ser trágico. Me pasó algo así con una chica que me encantaba, pero me daba pavor porque sabía que nunca iba a entenderla. A partir de eso jugué con esa imagen: hubo un acontecimiento que me trajo la melodía, pero no es puntual.</p>
<p>-¿El acontecimiento le trajo la melodía?</p>
<p>-El sentimiento que uno tiene respecto de las cosas de la vida trae las melodías. Cuando escribí esa canción todavía me veía con ella, pero más allá de ese acontecimiento, estaba solo en un departamento prestado y lo aprovechaba para componer mucho. Fueron dos meses de esos que me agarran de componer todo el tiempo, escribí como treinta canciones. Y por ahí me daba vuelta esto de que nos encantábamos, pero que nunca iba a pasar nada, así que la situación tenía el &#8220;melanco&#8221; incorporado. No mucho después, evocando, aparecieron los versos. Digamos que la canción no es autorreferencial, aunque un montón de cosas se desprendieron de lo que me pasó con ella. Tomé esa idea y jugué con ella.</p>
<p>-Su forma de marcar detalles en las letras recuerda lo que hacen Lou Reed y Leonard Cohen. Por ejemplo, en &#8220;Campanas&#8221; usted no dice &#8220;se ven antorchas desde mi habitación&#8221; sino &#8220;se ven antorchas desde el 5º B&#8221;.</p>
<p>-Siempre he tenido un montón de artistas que me han gustado y a ninguno le copio conscientemente nada, salvo la sensación de lo que ellos me representan. Lo de poner esos detalles o los lugares geográficos me encanta porque me traen a tierra. En una época en que estuve muy chiflado con las drogas las imágenes se me iban a la mierda, no podía encauzarlas, y eso me angustiaba. Y lo que empezó a hacerme bajar fue decir, por ejemplo, &#8220;se ven antorchas desde el 5º B&#8221;. No importa si estoy volado, eso me baja a tierra. Después se convirtió en una manera de escribir, en un estilo. Y no sé si estos tipos no lo usan de esa manera, también. Eso es lo que me cuesta de Spinetta: no puedo escucharlo porque nada me clava en la tierra, es todo espacio. Está todo bien, pero me angustia. Hay frases que comunican si les ponés un lugar geográfico.</p>
<p>-En &#8220;Campanas&#8221; dice: &#8220;La esperanza es una invención moral/ es la única defensa ante la verdad/ que es siniestra y fatal&#8221;. No es una frase muy típica de una canción pop&#8230;</p>
<p>-Me acuerdo de cómo me vino esa frase. Había salido con mi novia y una amiga de ella, ambas periodistas, y estaban hablando sobre la crueldad y de cómo puede ser que se deje a la gente afuera. Yo estaba en plena etapa de reconocimiento de mi escepticismo. ¿Cómo puedo decirlo? Dejemos de ser optimistas absurdos, reconozcamos la realidad&#8230; Como ellas me dijeron que con mi visión no se podía vivir con esperanza, les contesté que la esperanza es una invención moral. Y como me gustó, la escribí y le encontré el remate que es más que cierto: si los gobiernos se dedican a que Africa entera se muera de hambre para poner plata en armamentos, no hay mucho que investigar.</p>
<p>-Sin embargo, Sistema&#8230; es un disco esperanzado. ¿Abandonó el tango?</p>
<p>-Sí, sí. Para mí, mis canciones siempre fueron esperanzadas, porque siempre está la luz que salva&#8230;</p>
<p>-¿Y &#8220;Camas separadas&#8221;, del disco Amantes suicidas?</p>
<p>-(Ríe.) Es verdad. Pero ésa es de la primera época, de cuando hacía canciones desesperadas. Y estaba desesperado de verdad: me drogaba mal y estaba muy angustiado. Pero después de esa época, cuando empecé a bajar del mundo de las drogas y a relacionarme, siempre tuve una línea de esperanza. Claro que en Sistema&#8230; hay canciones como &#8220;Campanas&#8221; o &#8220;200 Monos&#8221;, que son pesadas. &#8220;200 Monos&#8221; es una fotografía de cuando uno está completamente loco y paranoico, tirado en drogas, viendo doscientos monos que se ríen en la ventana. Pero, acto seguido, dice que &#8220;doscientas manos llegarán mañana&#8221;. Estamos hasta las bolas, pero mañana van a venir a cuidarnos, vamos a mejorar&#8230;</p>
<p><strong>Roque Casciero</strong></p>
<p><a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/3-4205-2006-10-20.html">Página 12</a></p>
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